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LA REFORMA DEL ESTATUTO CATALÁN

El Gobierno tripartito presenta un último plan de financiación que CiU también rechaza

Mas asegura haber pactado con Maragall el concierto económico y el presidente lo desmiente

Convergència i Unió (CiU) rechazó ayer la última propuesta de financiación presentada por el Partit dels Socialistes y avalada por sus socios en el Gobierno catalán, Esquerra Republicana e Iniciativa. Las tres formaciones de izquierda introdujeron ligeros retoques al texto del pasado sábado para intentar arrastrar a los nacionalistas hacia el consenso estatutario. Pero CiU reiteró su negativa, ya que la propuesta -la tercera que redacta el tripartito- tampoco incluye su anhelado concierto económico que el Gobierno central rechaza al considerarlo, como el Consejo Consultivo, inconstitucional.

La presentada ayer fue la tercera propuesta de financiación que topa con la oposición frontal de CiU. El malestar del tripartito hacia la federación nacionalista no podía ser más acusado, pues, según aseguró el secretario del Gobierno, Ernest Maragall, la dirección de CiU ni siquiera se ha puesto en contacto con el presidente de la Generalitat para comunicarle que rechaza la propuesta que les entregó el pasado sábado. Una dura nota de prensa enviada el domingo a última hora de la noche a todos los medios de comunicación fue el canal utilizado por CiU para comunicar su no rotundo al tripartito.

Esta misma propuesta, asumida por el conjunto del tripartito y con algunos retoques "al alza", según el portavoz de ERC, Joan Ridao, sufrió ayer un segundo rechazo por parte de CiU, después de que su ponente hablara con la dirección convergente, según el mismo Ridao; versión que los convergentes desmienten. Buena prueba de que CiU demorará hasta el último minuto un posible acuerdo en tan crucial aspecto es que los nacionalistas rechazaron ayer seguir negociando la financiación durante el día de hoy en el seno de la ponencia. Ésta, pues, dio por finalizados 19 meses de trabajo con la incógnita de si el próximo viernes, cuando se produzca la votación en el Parlamento, Cataluña tendrá o no un nuevo Estatuto.

El conjunto del tripartito y muy especialmente el PSC se esforzaron ayer en explicar que su última propuesta de financiación se acerca tanto a la de CiU que incluye párrafos idénticos. Entre otros acercamientos, incorpora el tipo de blindaje que deseaba CiU sobre la base del principio de subsidiariedad y proximidad y refuerza el carácter bilateral de las relaciones entre la Generalitat y el Estado a través de la Comisión Mixta de Valoraciones, que amplia sus competencias. Además, reconoce como "cedidos" todos los impuestos estatales cuyos rendimientos serán gestionados por la Generalitat que a la vez tendrá capacidad normativa sobre ellos. También fija un régimen de obligatoria colaboración, aunque no de consorcio, entre la Agencia Tributaria de Cataluña, que recaudaría todos los impuestos, y la estatal.

Pero a Convergència i Unió no le parecieron suficientes estas concesiones. El líder de los nacionalistas, Artur Mas, considera que Pasqual Maragall "ha roto" su compromiso de votar la propuesta de CiU de concierto económico por las "presiones" del Partit dels Socialistes. Mas aseguró ayer que así lo pactó con el presidente catalán en una reunión el pasado miércoles, antes de entrevistarse a la mañana siguiente con José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa. Los convergentes rechazan que su propuesta, tal como argumenta el tripartito y el dictamen del Consejo Consultivo, sea inconstitucional. El democristiano Josep Antoni Duran Lleida afirmó al respecto: "No aceptamos que nadie nos dé lecciones de constitucionalidad". La ejecutiva de CiU y el posterior consejo nacional de Convergència avalaron la estrategia de la dirección en el sentido de que la federación rechace cualquier Estatuto que no recoja su aspiración de concierto económico. A menos que los convergentes varíen su postura, el viernes no habrá Estatuto.

El secretario del Gobierno catalán, Ernest Maragall, negó cualquier pacto entre el presidente de la Generalitat y Artur Mas y aseguró que "el único acuerdo" consistía en seguir negociando sobre la base de una nueva propuesta gubernamental. Ese acuerdo, confirmaron fuentes del PSC, tampoco implicaba incluir en el Estatuto ningún precepto inconstitucional.

Cumbre de última hora

El enfado del presidente catalán hacia CiU es tal que ayer comunicó a sus colaboradores que no piensa mantener ninguna otra reunión a solas con Artur Mas. Si acaso, Maragall podría convocar, en las próximas horas, una cumbre con los distintos líderes políticos, salvo el popular Josep Piqué, para intentar desbloquear las negociaciones estatutarias.

Aparte de convocar reuniones de última hora, el presidente de la Generalitat continúa buscando la complicidad de los agentes sociales para recabar el apoyo de Convergència i Unió, informa Serafí del Arco. El presidente de la Generalitat se reunió ayer, por separado, con representantes del ámbito empresarial, entre ellos el presidente de La Caixa, Ricard Fornesa, y del Círculo de Economía, así como de los sindicatos UGT y CC OO. El objetivo de estos encuentros es aumentar la presión sobre el entorno de CiU para que acabe pactando el Estatuto con el tripartito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 2005