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Bouchar accede a la prueba del ADN y declara en árabe al juez

El presunto terrorista marroquí Abdelmajid Bouchar, acusado de los 191 asesinatos del 11-M y extraditado por Serbia el pasado fin de semana, accedió ayer, contra pronóstico, a responder al interrogatorio practicado ante el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo. Su testimonio se considera de capital importancia al ser el único terrorista vivo de los que compartieron el piso de Leganés en el que se suicidaron siete de los integrantes de la célula islamista que puso las bombas en los trenes de cercanías.

Fuentes de la Audiencia Nacional aseguraron que el presunto terrorista accedió al interrogatorio y estaba "colaborando", aunque se negó a hacerlo en castellano, pese a que lo conoce y se expresa sin dificultad. El interrogatorio tuvo que practicarse en árabe, a través de intérprete, lo que viene a cuadruplicar la duración de la diligencia. El propio intérprete recordaba antes de entrar al juzgado que con Rabei Osmán, El Egipcio, las declaraciones se prolongaron más de 16 horas seguidas.

Bouchar fue conducido ante el juez a las 18.40, escoltado por dos agentes y con las manos esposadas a la espalda. Vestía una camisa blanca de cuadros azules y vaquero azul, y su expresión se distendió un tanto cuando comprobó que su abogado de oficio se encontraba a la puerta del juzgado.

Reseña dactilar

Al inicio del interrogatorio, el juez explicó al defensor de oficio que dada la premura con que Serbia había entregado al detenido, no habían tenido tiempo de informarle de la decisión del juez de tomar una muestra de material genético para practicarle la prueba del ADN, así como la prueba y la reseña dactilar. Se le informó de que la prueba del ADN se practicaría de forma incruenta, mediante una muestra de saliva, y le preguntaron a Bouchar si accedía, a lo que éste asintió. Ambas pruebas fueron practicadas de inmediato, según fuentes jurídicas.

Anoche, el presunto integrante del comando del 11-M seguía prestando declaración, que se esperaba se prolongase hasta altas horas de la madrugada, dado que incluso las preguntas a las que eventualmente se negase a contestar deben traducirse al árabe y hacerse constar en acta.

Bouchar escapó a la carrera del piso de Leganés el 3 de abril de 2004, tras avisar a gritos a sus compañeros de que estaban rodeados por la policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 2005