Columna
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Perfumes de Malvasía

La globalización que todo lo puede, como no podía ser de otra manera, también se ha instalado en el mundo del vino. De la amplia gama de uvas que se cultivan en el mundo sólo se habla de cuatro o cinco variedades, como si el resto no existiese. Cabernet, chardonnay y merlot son las que suenan en todos los foros y las reuniones de amigos. Las excelencias de estas castas, dependiendo de la zona de su implantación, han traspasado todas las fronteras y los viticultores de diferentes partes del planeta no dudan en afirmar que su cabernet o chardonnay son los mejores.

Frente a esta globalización vitivinícola sólo nos queda recuperar memoria y variedades como la malvasía. Uva cargada de historia y de romanticismo, la malvasía servía de perfume para las damas en la Edad Media. Unas gotas de su mosto hacían el mismo efecto que las mejores fragancias de hoy en día.

Es una uva sin patria, viajera y conformista, se adapta a todas las zonas. Prueba de ello es la implantación en todos los países vitivinícolas y especialmente en los mediterráneos, cuna de sus antepasados.

Se trata una de las cepas más antiguas que se conocen. Originaria de Asia Menor, debe su nombre al puerto de Monemvasía, en el sur del Peloponeso, desde donde se comercializaban los vinos elaborados en las islas Cícladas. También debía ser muy abundante en Creta y su vino se embarcaba probablemente desde la ciudad de Candia, lo que dio lugar al término Malvasía de Candia, con el que se la conoce en Madeira y diversas zonas de Italia.

En el siglo XIII, los mercaderes venecianos iniciaron la comercialización de los que durante mucho tiempo se llamaron "vinos griegos". Se importaban en tal cantidad que las tiendas de muchos de estos comerciantes acabaron llamándose malvasía.

Admirados e imitados hasta la saciedad, casi todos los países productores de vino conocían un vino o un estilo de vino que llevaba el nombre de malvasía, aunque no siempre se tratase de la cepa originaria.

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Volviendo a nuestro país, nos encontramos vino secos, semi-dulces y dulces elaborados con esta variedad. De los dulces bien sabe el clero, que lo utilizaba y lo utiliza para sus oficios religiosos, siendo los históricos de la zona de Sitges los más demandados.

Pero si una zona tiene fama con esta variedad es Lanzarote, encabezada por Bodegas el Grifo, que últimamente, en una apuesta innovadora, se atreve hasta con la elaboración de espumosos. En esta isla se produce la más difícil adaptación de la cepa al medio: hay que cavar en las cenizas volcánicas y crear muros de piedra para que cada cepa se sienta protegida de los fuertes vientos que azotan a la isla. Son viñedos dignos de ver en un paisaje casi lunático

Los aromas de la malvasía tienen un carácter frutal y floral, donde el melocotón, el albaricoque y las flores de madreselva conviven en perfecta armonía, dotando al mosto de un sabor intenso, aunque a veces algo limitado en el tiempo por la falta de acidez.

Quizás esta falta de acidez es la causa por la que, históricamente, los elaboradores hayan envejecido sus mostos añadiendo alcohol vínico para mantener sus aromas y perdurar el sabor, como suceden con los tradicionales vinos de Madeira, Sicilia y Cerdeña.

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