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Entrevista:José Montilla | Ministro de Industria, Comercio y Turismo y primer secretario del PSC

"En el Congreso hay una mayoría alternativa sin Esquerra y que tampoco pasa por CiU"

Barcelona
José Montilla (Iznájar, Córdoba, 1955) no quiere dar por fracasada la reforma del Estatuto y se compromete a no "tirar la toalla" para que Esquerra Republicana vuelva, opina, al redil constitucional. No obstante, advierte de que el PSC no aceptará la apelación a los derechos históricos para blindar competencias, ni la imposición de reformar leyes orgánicas, y avisa de que el PSOE dispone en el Congreso de mayorías alternativas a la de los republicanos que no pasarían por CiU.

En el tablero de ajedrez político de José Montilla, ministro de Industria, Comercio y Turismo y primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya, hay posiciones muy complejas que implican el Estatuto catalán, el Gobierno tripartito de la Generalitat y los apoyos parlamentarios del Ejecutivo central. Montilla repasa todos estos asuntos en la siguiente entrevista.

Pregunta. ¿Cómo ve la alianza de Esquerra Republicana con CiU para reformar el Estatuto?

Respuesta. Al final la presión de CiU ha logrado acomplejar a ERC. Para mí, el adversario en este asunto no es ERC, sino Convergència, que desde el principio está haciendo todo lo posible para que no haya Estatuto. Yo no me confundo, ni me equivoco, ni me equivocaré de adversario. Esquerra tiene más coincidencias globales con nosotros que con CiU y la prueba está en que gobierna con el PSC.

"Cuando la derecha pacta con los nacionalistas lo hace por 'intereses de Estado'; cuando lo hace la izquierda es por 'viles intereses"

"La demanda de un nuevo Estatuto siempre ha sido una cuestión táctica para CiU"

"Los socialistas ni pedimos ni necesitamos certificados de catalanidad. Somos catalanistas, no nacionalistas"

P. Las enmiendas sobre los derechos históricos las presentó Esquerra. CiU optó por sumarse.

R. CiU se sumó no por convicción, sino porque sabía que el PSC no iba a hacerlo y para poner en dificultades el Estatuto. El objetivo de CiU es que el Estatuto no salga del Parlamento de Cataluña o avalar una reforma de tal calibre que tenga garantizada su modificación sustancial en el Congreso. Eso les permitiría practicar su discurso de siempre: el españolismo, el sucursalismo y el victimismo. El Estatuto se puede bloquear de dos formas: votando que no o sobre la base de favorecer un texto que sabes absolutamente inviable. CiU jugará a las dos cartas hasta el final.

P. El presidente del Gobierno prometió que aceptaría el Estatuto que saliera del Parlamento catalán. ¿Puede haber un Estatuto asumible para el Congreso y para los nacionalistas catalanes?

R. En 23 años la demanda de un nuevo Estatuto nunca ha figurado en el programa de CiU, pues la reivindicación autonómica ha sido sólo una cuestión táctica. Y sigue siéndolo, porque piensa que lo mejor es la negociación puntual y bilateral.

P. Algo ha tenido que fallar cuando Esquerra se aproxima más a las tesis de CiU que a las de sus socios del tripartito.

R. Es normal que haya discrepancias porque el PSC no es un partido ni republicano ni independentista y Esquerra sí. Nosotros no vamos a cambiar un Estatuto, el actual, que es de todos y que en su momento fue apoyado por prácticamente todas las formaciones políticas catalanas, por una formulación que en estos momentos es de una minoría.

P. Y si no hay Estatuto, ¿habrá elecciones anticipadas?

R. Las elecciones las convoca el presidente de la Generalitat, no yo.

P. Pero si uno de los socios fundamentales del tripartito vota con la oposición...

R. No tiramos la toalla. Seguiremos trabajando para que haya un Estatuto que sea de todos.

P. ¿Eso quiere decir contemplar los derechos históricos?

R. Quiere decir ser flexible y pragmático, ambicioso pero realista. Dejar de lado los intereses partidistas, tácticos y de corto plazo. Y sobre todo no caer en el ridículo. Eso es situarse en aprobar propuestas claramente inconstitucionales que sabes condenadas al fracaso. Por ejemplo, los derechos históricos con el actual redactado o algunos temas del título competencial.

P. Los nacionalistas catalanes alegan que debe aprobarse el Estatuto que necesita Cataluña, no el que las Cortes puedan aprobar.

R. No se puede ignorar que las Cortes han de aprobar el Estatuto y no aprobarán uno que sea inconstitucional. Nosotros apostamos por un Estatuto ambicioso que mejore el nivel de autogobierno y la financiación. Con un límite: la Constitución. Los derechos históricos, salvo la lengua y el derecho civil, no tienen amparo constitucional. El artículo 150.2 está previsto como un mecanismo excepcional y no para generalizar su uso. Y las leyes orgánicas afectan al conjunto de España y requieren la mayoría absoluta de las Cortes. Conviene tenerlo presente.

P. ¿No se comprometió Carod ante el presidente del Gobierno a que el Estatuto respetaría la Constitución?

R. Eso creí entender de las declaraciones del señor Carod. Hoy por hoy, el proyecto que ha avalado ERC, desde nuestro punto de vista, no es constitucional.

P. Entonces, ¿considera que hay deslealtad de ERC?

R. Prefiero no hablar de lealtades y deslealtades. Carod dice que la única lealtad de Esquerra es Cataluña. La del PSC, también.

P. ¿Hay una estrategia al presentarse en la ponencia -como hizo el PSC- con una propuesta de compactar competencias sin consultarla con el resto de las formaciones del tripartito?

R. Esto no es así. Eran conocedores de nuestra propuesta y los responsables del PSC ya habían planteado compactar el título competencial para no hacer un Estatuto que pareciera la enciclopedia Espasa-Calpe. No fue una ocurrencia.

P. ¿Cómo asume el PSC las críticas que aseguran que están supeditados al PSOE, que les falta pedigrí catalán o catalanista?

R. Nadie está en condiciones de expender certificados de catalanidad. Los socialistas ni los pedimos ni los necesitamos. Somos tan catalanes como todas las formaciones catalanas y somos catalanistas. Pero no somos nacionalistas. Para defender los intereses de Cataluña no es necesario ser nacionalista. Es más, hemos visto cómo los llamados nacionalistas han traicionado los intereses de Cataluña con tal de gobernar.

P. La actitud de Esquerra, ¿también añade dificultades a las alianzas parlamentarias del PSOE y del Gobierno en el Congreso?

R. Pueden suponer algunas dificultades adicionales, pero en el caso de Cataluña hay un Gobierno de coalición de tres formaciones políticas. Y en el caso de España hay un Gobierno que gestiona en minoría con acuerdos parlamentarios puntuales. Sí, hay unos socios preferentes, Izquierda Verde y Esquerra Republicana, y también una voluntad en la mayoría de proyectos de ley de disponer de más apoyos de los estrictamente necesarios. Ya lo hemos hecho con el PNV o Coalición Canaria. Vamos a tratar, como hemos hecho hasta ahora, de que las mayorías sean más amplias.

P. Por ejemplo, en los Presupuestos de 2006.

R. Los de 2005 los apoyaron otras formaciones políticas aparte de Izquierda Verde y ERC. Y para 2006 obviamente habrá conversaciones con otras formaciones.

P. En el caso de que se produjera una ruptura en Cataluña, ¿se buscaría el concurso de CiU para aprobar los presupuestos?

R. No lo creo. Piense que Izquierda Verde y Esquerra suman 13 escaños. Y el Bloque Nacionalista Galego, el Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria suman 12, es decir, la mayoría absoluta. Hay más de una mayoría posible en el Congreso.

P. ¿Sin contar con CiU?

R. En ambos casos CiU no cuenta. Por tanto, no es aquello de que si Esquerra no vota los Presupuestos de 2006 caeremos en manos de Convergència. Pero también le digo que no tenemos por qué renunciar a su apoyo.

P. En todas estas cuestiones de aritmética parlamentaria siempre entra el PNV. ¿El Gobierno está explorando extender su alianza parlamentaria a otros grupos?

R. En absoluto. El Gobierno sigue teniendo como referentes prioritarios a Izquierda Verde y ERC, pero buscaremos sumar a otros partidos en las iniciativas. En el Congreso hay una mayoría alternativa sin Esquerra y que tampoco pasa por CiU.

P. Cuando el presidente de la Generalitat dice que después del Estatuto el siguiente paso será la Constitución, ¿en qué piensa un ministro del Gobierno español?

R. Es voluntad del conjunto de los socialistas y del presidente del Gobierno -está en su discurso de investidura- elaborar en este mandato la reforma de la Constitución respecto a cuatro temas y que próximamente se pondrá en marcha si hay predisposición del PP.

P. ¿Cree que cuando el presidente Maragall se refiere a la reforma de la Constitución sólo la acota a los cuatro puntos de Rodríguez Zapatero?

R. No lo sé. La propuesta de modificación es la que figura en el programa electoral y no tenemos más compromisos de reforma.

P. ¿No será, como dice algún dirigente socialista catalán, que a Maragall se le olvida que, además de presidente de la Generalitat, también es presidente del PSC?

R. ¿Por qué se le va a olvidar? Las reformas de la Constitución comprometidas son esas cuatro.

P. ¿Usted volvería a repetir en el Gobierno catalán la alianza con Esquerra?

R. Sin lugar a dudas. Y el PSC no piensa cambiar de socios.

P. ¿Esto también lo defendería en la ejecutiva del PSOE?

R. La ejecutiva del PSOE conoce perfectamente mi opinión.

P. Sí, y algunas opiniones parece que no son satisfactorias...

R. Cuando se argumenta, la gente lo entiende perfectamente.

P. Una parte de la opinión pública española habla del "chantaje" de ERC, de que el Gobierno se arrodilla ante los republicanos.

R. ¡Tenemos llagas en las rodillas! Contra esa tesis hay que oponer la fuerza de la realidad: los proyectos que este Gobierno saca adelante están todos en su programa electoral. La derecha más cavernícola de España no acepta las reformas que estamos poniendo en marcha. Nadie nos impone nada. Está todo en nuestro programa. Cuando hablábamos de la España plural, también está en el programa. Las críticas tienen que ver con el carácter profundamente reaccionario de la derecha española. Ya se sabe que cuando la derecha pacta lo hace por intereses de Estado y cuando lo hace la izquierda lo hace arrodillada por viles intereses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 2005