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Maradona copa la escena

El regreso del astro como subdirector del Boca anima el inicio de la Liga argentina

Jorge Marirrodriga

Este fin de semana, con un movimiento récord de más de 350 jugadores y tres importantes equipos, el Independiente, el River Plate y el Boca Juniors, pendientes de los tribunales -el primero, con una convocatoria de acreedores, y los otros, recurriendo la clausura de sus estadios- arranca la Liga argentina con el Torneo Apertura. El actual campeón del Clausura, el Vélez Sarsfield, parte como favorito con el River y el Boca, en el que Diego Armando Maradona copa la escena y anima el preámbulo.

La situación en el Boca es curiosa. Su nuevo entrenador, Alfio Basile, ve su trabajo eclipsado por Maradona, quien ha centrado la atención mediática desde la pretemporada en Asia y Europa. Fue contratado en julio como subdirector de fútbol, pero pronto dejó claro que no se quedaría en los despachos. Así, Basile, sin decir todavía nada, ha visto cómo el dios se incorporaba a la concentración holandesa, se sentaba en el banquillo en los partidos, daba charlas a los jugadores e incluso se vestía de corto y se entrenaba con ellos.

Además, si en el banquillo xeneize sólo se miran de reojo, algunos jugadores y el presidente, Mauricio Macri, se enfrentan directamente. El delantero Marcelo Delgado, una de las estrellas, está sancionado de empleo y sueldo hasta el día 25 por acusarle de hacer negocios a costa del equipo, versión que corroboran compañeros suyos no sancionados. Tras castigarle, Macri se ha tomado tres meses de excedencia para dedicarse a la campaña política para las elecciones legislativas de octubre. Por si fuera poco, el conjunto no podrá jugar los dos primeros partidos como local en su estadio al estar cerrado por los graves incidentes registrados en junio, en la Copa Libertadores, contra el Chivas, mexicano.

El River ha optado por un perfil más discreto, aunque también pesa sobre su campo una clausura de dos encuentros por los enfrentamientos en la misma competición ante el São Paulo, brasileño. Leonardo Astrada, el técnico, trata de restañar las heridas en el vestuario, pues, al final del curso pasado, había jugadores que no se hablaban.

Eso sí, las conversaciones entre los aficionados prima el 40% de aumento en el precio de las entradas, destinado a pagar los sueldos de los policías que deben mantener el orden en unos estadios en los que el fútbol se ve de pie, se permite introducir bengalas y el rectángulo está rodeado de vallas.

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Sobre la firma

Jorge Marirrodriga
Doctor en Comunicación por la Universidad San Pablo CEU y licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Tras ejercer en Italia y Bélgica en 1996 se incorporó a EL PAÍS. Ha sido enviado especial a Kosovo, Gaza, Irak y Afganistán. Entre 2004 y 2008 fue corresponsal en Buenos Aires. Desde 2014 es editorialista especializado internacional.

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