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Barenboim llena Madrid con la paz de la 'Novena'

El maestro presentó la gira de la West-Eastern Divan Orchestra que finalizará en Ramala

Daniel Barenboim, al frente de la orquesta y coro de la Staatskapelle de Berlín, dirigió anoche en la plaza Mayor de Madrid la Novena sinfonía de Beethoven en un concierto homenaje a las víctimas del atentado de Londres. Por la mañana, el maestro presentó el programa de la gira de la West-Eastern Orchestra que comenzará el 29 de julio en Sevilla. La música vencerá las diferencias entre pueblos en el último concierto de la gira que se celebrará el 21 de agosto en Palestina. Árabes e israelíes de la West-Eastern Divan Orchestra tocarán la Sinfonía número 5 de Chaikovski en Ramala. "Es un concierto difícil, pero es un paso más para que cada uno de los músicos pueda superar el conflicto que enfrenta a sus pueblos. El día que la orquesta pueda tocar en todos los países de donde proceden los músicos que la integran culminará este proyecto de convivencia en el que estamos embarcados", declaró ayer Barenboim.

"La música es un instrumento útil para romper barreras infranqueables"

"No hay solución militar para solventar el conflicto palestino y la convivencia de las sociedades de Israel y Palestina debe ser a través del diálogo sustentado en una atmósfera de creatividad". El director de orquesta y pianista Daniel Barenboim presentó ayer en Madrid, junto al ex presidente Felipe González y la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Torres, la gira que la West-Eastern Divan Orchestra tiene previsto ofrecer durante este verano en España, Suramérica, Oriente Próximo y diversos países europeos. A los jóvenes que integran la orquesta les une, por encima de las diferencias, la pasión común por la música. Frente a las partituras de las obras que ensayan surge el diálogo y el acercamiento entre personas con posturas ideológicamente diferentes. "La música no resolverá el conflicto árabe-israelí, pero sí puede llegar a crear las condiciones de un entorno en el que el ritmo y la armonía sirvan de puente y sean un instrumento útil para romper barreras hasta ahora consideradas infranqueables", aseguró Barenboim.

Los jóvenes de la orquesta, árabes, israelíes y españoles, se reúnen cada verano en un taller en la localidad de Pilas (Sevilla) para compartir el desarrollo musical y la comprensión entre culturas. Desde el 11 hasta el 30 de julio conviven 102 jóvenes, 38 de ellos árabes (precedentes de Líbano, Jordania, Siria y Egipto), 37 israelíes y 24 españoles para estudiar, reflexionar y aprender a mirarse y a superar las diferencias políticas y culturales.

Este año, en el que se ha lanzado el primer CD y un DVD de la orquesta, que recoge el concierto de Ginebra de 2004, en el que se interpretó la Sinfonía número 5 de Chaikovski, el Vals triste de Sibelius y la obertura de La fuerza del destino de Verdi, el 60% de los componentes ya estuvieron en la anterior edición y el 40% restante han sido seleccionados en audiciones celebradas en ciudades como Beirut, El Cairo, Damasco y Tel-Aviv. Finalizadas las jornadas de trabajo, comenzará la gira con un programa en el que se han elegido obras de Mozart, Chaikovski y Mahler. La primera de las actuaciones será en el teatro de la Maestranza de Sevilla (29 de Julio). Después, la orquesta pasará por Oviedo (31), Peralada (1 de agosto), Almería (2 de agosto), São Paulo, Montevideo, Buenos Aires, Londres, Edimburgo y Wiesbaden, y la última será en Ramala (21 de agosto) . A este última ciudad la orquesta viajará con pasaporte diplomático español por las dificultades de paso de fronteras en esa zona en conflicto. "La actuación en Ramala será difícil, todos lo sabemos, y hemos hablado mucho sobre ello, pero también será emocionante. Los chicos saben a lo que se enfrentan, y sí, tienen miedo, pero ese sentimiento lo tiene cualquier músico cuando sube al escenario. El concierto en Ramala no es un acto político, sino un signo de solidaridad hacia la sociedad civil palestina".

El director de orquesta concibe la actuación como un puente para tocar en el futuro en lugares como Damasco, Beirut, El Cairo y Tel-Aviv. Una vez que la West-Eastern Divan Orchestra pueda tocar en esos lugares se habrá logrado culminar el proyecto que compartían Barenboim y su amigo e intelectual palestino Edward Said cuando en 1999 constituyeron la joven orquesta en el seno de la Fundación Barenboim-Said, ambos premiados con el Príncipe de Asturias de la Concordia 2002.

La grave situación que se vive en Oriente Próximo no impide al músico argentino-israelí expresar su confianza en el ser humano. "No hemos avanzado mucho, pero eso mismo nos da ímpetu para seguir adelante. Tenemos que ser capaces de abrir la capacidad de pensamiento", señaló Barenboim. Y para poder lograr su meta cuenta con la colaboración, entre otros, de personas como el ex presidente del Gobierno Felipe González, quien definió la experiencia de la orquesta como "algo asombroso y milagroso, que esconde un potencial humano extraordinario. Unir a las tres religiones, cristiana, judía y musulmana, abre una nueva vía en jóvenes marcados por el enfrentamiento de sus pueblos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de julio de 2005