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Rajoy telefoneó a Piqué el viernes y acordaron verse cuando se acalle la crisis

El presidente del PP llamó al catalán para informarle de que hoy no habría 'maitines'

El presidente del PP, Mariano Rajoy, telefoneó al líder de los populares catalanes, Josep Piqué, el viernes pasado, cuatro días después de que el segundo abriera una crisis en el partido al declarar en una entrevista que los dirigentes nacionales Ángel Acebes y Eduardo Zaplana conectan al PP "con el pasado", según fuentes cercanas al político catalán. Ambos interlocutores acordaron reunirse en cuanto se acalle la tormenta. El motivo de la llamada de Rajoy fue informarle de que hoy no se celebraría la reunión de maitines, en la que iban a verse las caras Acebes, Zaplana y Piqué.

La reunión de maitines cancelada iba a ser escenario del primer encuentro de Piqué con el secretario general, Ángel Acebes, y con el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, después de que el líder del PP en Cataluña afirmara el lunes en una entrevista radiofónica que ambos "son personajes políticos de gran valor, pero se les identifica con una etapa muy concreta que nos conecta con el pasado". Ese periodo va desde la matanza del 11-M de 2004 hasta las elecciones generales celebradas tres días después.

La primera conversación entre Rajoy y Piqué tras aquellas palabras se produjo el viernes pasado por la tarde, según fuentes cercanas al catalán. El presidente del PP telefoneó al líder del partido en Cataluña. Fue una llamada personal, de móvil a móvil, que Piqué recibió mientras se encontraba en Reus (Tarragona). Ambos quedaron en reunirse en Madrid en cuanto amaine la tormenta.

Rajoy comunicó a Piqué durante la conversación su decisión de suspender la reunión de maitines, cita habitual de los lunes en la que el líder del PP recaba la opinión de miembros notables de su partido sobre cuestiones candentes. A ella suelen acudir además de Acebes, Zaplana y Piqué, Javier Arenas, Jaime Mayor Oreja, Pío García Escudero, Alberto Ruiz-Gallardón y Carlos Aragonés. Rajoy decidió suspender la cita para evitar el previsible morbo, según fuentes conocedoras de la conversación. El viernes por la mañana, el líder nacional había censurado a Piqué durante una entrevista porque, dijo, "hay cosas que no se pueden decir en público".

Piqué se refirió ayer por la mañana a la polémica, de manera muy lacónica y a preguntas de los periodistas, tras participar en una mesa redonda de los cursos de verano que la Fundación FAES, presidida por José María Aznar, celebra en Navacerrada (Madrid). A la pregunta de si ya había hablado con Rajoy, se limitó a contestar "sí". Piqué no quiso entrar en detalles. La siguiente pregunta fue: "¿Ha hablado también con Acebes y con Zaplana?". Respondió evasivo: "Eso forma parte de las agendas privadas". Después añadió que considera que "ese tema está cerrado".

Zaplana también quiere pasar página. Este tipo de episodios son normales en las formaciones políticas, dijo ayer en Capdepera (Mallorca). El portavoz popular en el Congreso recalcó que en un partido "cohesionado" como el PP, "estas cosas se superan en horas".

Rajoy, que estaba en Singapur cuando el lunes estalló la tormenta, replicó a Piqué en un comunicado en el que calificó de "equivocadas" sus declaraciones y le pidió que "no contribuya al error de hacerse eco de los cantos de división que fomentan" desde el PSOE. El catalán pidió disculpas públicamente a Zaplana y Acebes, aunque insistió en que su partido "debe abrirse más". A su regreso de Singapur, el líder de los populares anunció que el próximo septiembre no hará "cambios de personas" para afrontar la larga etapa sin elecciones que concluirá en 2007.

Las prisas del Estatuto

Piqué también se refirió a la reforma del Estatuto catalán tras su intervención en un coloquio de FAES. Criticó que el calendario se haya convertido en la prioridad y que los grupos pretendan "hacer en 15 días" lo que no han sido capaces de "hacer en año y medio".

El líder del PP en Cataluña reiteró que "es obvio" que el texto recién aprobado en la primera votación parlamentaria "desborda con claridad el marco constitucional", dijo que comparte "prácticamente en su totalidad" las críticas del socialista Alfonso Guerra al texto y pidió que no se generen "expectativas que después se puedan ver frustradas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de julio de 2005