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Reportaje:

Literatura sin prejuicios

Doce escritores recomiendan algunos libros que ayudan a comprender los sentimientos y la vida de los homosexuales

En el primer testimonio de la vida ya estaba la atracción, el deseo y el amor entre personas del mismo sexo. De ello dio fe hace 35 siglos el Gilgamesh, la primera epopeya épica de la literatura. Ahora, con motivo de la ley de matrimonios entre personas del mismo sexo, un grupo de escritores ha seleccionado algunos libros en los que está presente la homosexualidad, teniendo en cuenta que la ficción suele cumplir un papel más didáctico para entender y comprender mejor ciertas situaciones o temas.

Nélida Piñon

Satiricón, de Petronio. Es una deliciosa aventura de costumbres que también retrata la decadencia del Imperio Romano, bajo el dominio de Nerón. La visión poética de Safo de Lesbos, con sus extraordinarios fragmentos, ceremonias religiosas y el amor entre mujeres. Y Teresa e Isabel, delicado relato de Violette Leduc, que surgió bajo el epígrafe de cierto existencialismo sartriano.

Félix Grande

Las obras de Jean Genet y las de Pier Paolo Pasolini porque ambos tuvieron el coraje de pagar un precio trágico por ejercer y proclamar la sinceridad de su cuerpo. Sonetos del amor oscuro, de Federico García Lorca, constituyen una de las colecciones de sonetos más hermosos y más profundos de la historia de la poesía amorosa en lengua española.

Cristina Peri Rossi

Nosotras, varias autoras. Recopilación de relatos de escritoras inglesas que cuentan historias de amor entre mujeres. Lo hacen con sentido del humor y desde un punto de vista muy contemporáneo que se salen de mirar el lesbianismo como algo dramático.

Identidades lésbicas, Olga Viñuales. Ensayo basado en un estudio en el que la autora convivió con parejas lesbianas y demostró que no hay una identidad lesbiana de la misma manera que no hay una identidad heterosexual, y que no hay que perseguir una identidad única. Porque es algo flexible y mudable.

Enrique Vila-Matas

Orlando, Virginia Woolf. Un divertimento inteligente que nos permite presenciar, a lo largo de los siglos, la transformación de un hombre en mujer. Un travestizado y brillantísimo ejercicio literario, con una gran metáfora de fondo.

Adiós a Berlín, Christopher Isherwood. Novela divertida y profunda en la que el autor interviene con su propio nombre y condición homosexual para contarnos historias del extraño Berlín de antes de la guerra.

Desayuno en Tiffany's, Truman Capote. En muchos aspectos esta genial novela recuerda a Adiós a Berlín, sólo que con el toque Capote.

Esther Tusquets

Sendas equívocas, Stefan Sweig. Lo publicó la editorial Mateu, en los cuarenta, cuando no se editaba nada sobre estos temas, y el libro lo hacía con comprensión, simpatía y de manera muy bonita. Uno de los relatos es el amor de un profesor casado por un alumno.

Luis Antonio de Villena

Satiricón, Petronio. Muestra que en la antigüedad existían los homosexuales de una manera muy evidente y sin ningún problema antes de ser perseguidos por el cristianismo.

Heracles, Juan Gil Albert. Ensayo literario que explica la historia del sentimiento homosexual y lo dignifica a través de una visión histórica y con sabias reflexiones.

Las amistades particulares, Roger Peyrefitte. Aunque hoy puede resultar un poco cursi, fue escrita en 1945 y fue una revelación para los lectores ocultos que vieron en ella alguien que les hablaba de los sentimientos de dos adolescentes entre sí.

Tío Sean, Ronald L. Donaghe. Es una novela más contemporánea y un poco pedagógica y sin pretensiones. Es la historia de un chico que se enamora de su tío que regresa del Vietnam y muestra cómo descubre sus sentimientos, y que no hay nada de malo en ser homosexual.

Invocaciones, Luis Cernuda. Un libro de poesía incluido en La realidad y el deseo, porque es uno de los primeros en España en abordar el amor homosexual.

Rosa Montero

El muchacho persa, de Mary Renault. Maravillosa novela, segundo tomo de su trilogía sobre Alejandro el Grande, que explica de manera hermosa y poderosa el amor del muchacho persa por Alejandro. Evidencia lo que es en definitiva la homosexualidad: un detalle minúsculo de la elección sexual, una nadería.

Alexis o el tratado del inútil combate, Marguerite Yourcenar. Obra muy interesante que habla de un amor homosexual, aunque en clave.

Rafael Argullol

Diálogos, Platón. Refleja todo ese mundo en el que, por ejemplo, la introducción a la sabiduría es a través de lo erótico.

Muerte en Venecia, Thomas Mann. Veinticinco siglos después se retoma el caso de Fedro al contar un amor que puede ser homosexual. En el platonismo es válida esa clase de amor, pero es la fuerza de Eros la que guía a la sabiduría, y en esa experiencia uno no se pone a discriminar si es homosexual o heterosexual. Pero hay que ir más allá de la fobia antigay y del papanatismo políticamente correcto.

Clara Janés

Orlando, V. Woolf. Una de las novelas más audaces, en la cual acontece una metamorfosis que abarca época y sexo; un viaje al fondo de sí mismo.

Safo. Poemas. La belleza y la frescura de estos cantos y la inocencia, alegría y armonía que desprenden estarán siempre presentes sosteniendo el aliento de la lírica como la infancia luminosa de la palabra.

Memorias de Adriano, M. Yourcenar. Un tour de force de la literatura por su recreación de la historia y logro estilístico, donde la austeridad del narrador mantiene el enigma del amado al que llega a deificar y a rendir culto.

El arco iris, D. H. Lawrence. Novela fundamental. Todo un mundo desfila por sus páginas y cada personaje con el desarrollo de su modo de ser lleno de matices. La sorpresa de los primeros juegos amorosos, ambiguos o no, son tratados con eficacia y sutileza sugerente.

Paloma Díaz-Mas

Muerte en Venecia, T. Mann. Evoca la vida y muerte del compositor Gustav Mahler y presenta la dolorosa atracción de un músico anciano y moribundo por la belleza y la juventud de un muchacho.

El mismo mar de todos los veranos, Esther Tusquets. Una obra de la transición española, que trata de la relación entre una mujer madura y una joven, que supuso un acercamiento novedoso y valiente que no ha perdido vigencia.

Antonio Gamoneda

La tierra fértil. Una novela mía con una visión particular: es una historia ambientada en el siglo XIII cuyo tema central es la evolución de los sentimientos de dos hombres que empiezan odiándose y acaban amándose.Corydon, André Gide. Supone una anticipación en un tratamiento que coloca el tema de la homosexualidad en un terreno de naturalidad. Además, tiene una perspectiva moral respecto de los homosexuales. También, Heracles, de Juan Gil Albert.

Álvaro Pombo

Genet, Edmund White. Una buena biografía, pero recomiendo las páginas dedicadas a la polémica sobre la homosexualidad entre Genet y Sartre. Genet muestra su visión terrible cruzada por el sentimiento de culpabilidad abocada a la soledad.

Los delitos insignificantes. Una novela mía oportuna por su visión trágica de la homosexualidad y su carácter existencial. Hay que decir que frente a la situación zerolesca de ahora y al momento de optimismo facilón, los homosexuales debemos pensar las cosas un poco más. Decir algo desagradable y recordar a maestros como Genet o Isherwood.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de julio de 2005

Fe de errores
La autoría y recomendación de la novela La Tierra fértil corresponden a Paloma Díaz-Mas y no a Antonio Gamoneda, como se publicó ayer en la sección de Cultura en el reportaje Literatura sin prejuicios.