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Apuesta por el "talento" y el "talante" de los científicos

"Apostamos firmemente por el talento y, por supuesto, por el talante de los científicos y los investigadores españoles". Esta ironía de José Luis Rodríguez Zapatero resume la puesta de largo del programa Ingenio 2010, en la que el jefe del Ejecutivo hizo un doble llamamiento de apoyo incondicional a los investigadores y al consenso político para conseguir que España se sitúe a la cabeza de los países más avanzados en la sociedad de la información.

La presentación del plan reunió ayer en el palacio de la Moncloa a más de 200 personalidades, tanto del ámbito científico como empresarial, en la quizás mayor concentración de poder económico en torno al jefe del Ejecutivo desde su llegada al poder. Arropado por los nueve miembros de su Gabinete, Zapatero lanzó una de sus características visiones de futuro. "Estoy convencido de que debemos dar ya el gran salto que convierta a España en miembro relevante del club de países que actualmente lideran la ciencia y la investigación mundial", dijo. "Si somos la octava potencia económica, no podemos ni debemos conformarnos con ocupar el puesto 32 a nivel mundial de los países que más invierten en I+D+i", añadió.

Moraleda, en primera fila

La disposición protocolaria de los asistentes fue objeto de comentarios. En primera fila, a la izquierda del presidente y junto al vicepresidente Pedro Solbes, Amparo Moraleda (IBM), Cándido Méndez (UGT), José María Cuevas (CEOE), José Ángel Sánchez Asiaín (COTEC), Emilio Botín (Santander), César Alierta (Telefónica), Antonio Brufau (Repsol) y José Manuel Entrecanales (Vodafone y Acciona). El lado derecho, con la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega de anfitriona, fue reservado al mundo de la ciencia: los bioquímicos Margarita Salas y Jesús Ávila de Grado; la oncóloga María Antonia Blasco, el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, el ingeniero Amable Liñán, el presidente de Zeltia, José María Fernández Souza, y el astronauta Pedro Duque.

Duque y Moraleda, especialmente, no pasaron inadvertidos. El astronauta, por habitual en los saraos tecnológicos del anterior Ejecutivo, al punto que alguien comentó que no se le daba mal el cambio de módulo espacial. La presidenta de IBM porque no se despegó ni un momento de Zapatero. Moraleda daba pábulo así a los rumores de que el Ejecutivo socialista no vería con malos ojos que ocupara la presidencia de una de las grandes empresas privatizadas. Sólo se echó en falta a Francisco González, presidente de BBVA, que estaba en Canarias celebrando un consejo de administración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de junio de 2005