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Reportaje:

Teatro para aprender inglés

Seis colegios públicos de Algete practican un innovador método de enseñanza de idiomas

El objetivo es ambicioso: que los niños aprendan inglés motivados, que pierdan el miedo a hacer el ridículo y que se sientan integrados en un grupo. Para conseguir todo esto se utiliza el teatro.

Los seis colegios públicos de Algete desarrollan este año -por segundo curso consecutivo- un innovador método de enseñanza del inglés para sus 1.700 alumnos de entre tres y once años. Esta fórmula está dando tan buenos resultados que un grupo de maestros de Irlanda ha viajado a Madrid para ver cómo funciona y si pueden aplicarla en sus clases de español.

El sistema es sencillo "y único en el mundo", añade Ed Cousins, el director de Interacting, la empresa que lo desarrolla junto a las 12 maestras de los colegios. Los niños son repartidos en tres grupos en función de la edad y cada uno elige una obra de teatro, en inglés. Ahí empieza el trabajo.

El teatro es sólo la excusa para trabajar con los niños, prepararles para que comprendan lo que van a ver y desarrollar diferentes actividades. "Los niños necesitan motivación para encontrar su voz en inglés", cuenta Cousins. Y el teatro se la da.

Las tres obras elegidas este año han sido Mr Bear and Cheeky go to the Moon (El señor oso y la abeja van a la Luna), Treasure Hunt (La búsqueda del tesoro) y Doctor Doinglittle. Primero, los alumnos reciben explicaciones, también en inglés, de lo que van a ver. Luego participan en diferentes juegos "interactivos".

Los niños hacen, por ejemplo, una búsqueda de los animales que aparecen en Doctor Doinglittle por diferentes páginas de Internet. Así, además de aprender a reconocerlos, luego tienen que dibujarlos. Porque una parte importante del juego es hacer trabajos manuales en torno a la obra -dibujos, un gran mapamundi con los animales situados en los continentes que les corresponden, entre otras actividades-, que luego exponen para que sus padres vean qué han hecho en clase.

Al final de todo llega el plato fuerte: la obra de teatro. La representación es en inglés, con actores de una compañía. Y los chicos participan en ella activamente. Salen al escenario, pero ya saben lo que tienen que hacer, porque para eso ya han trabajado antes: repiten lo que dicen los actores. Les entienden. Hablan con ellos. Participan. "A los niños les encanta", cuenta María del Carmen Piñeiro, Peque, la maestra que coordina la actividad junto a Cousins. Los pequeños se parten de risa en la obra. Todos quieren salir.

El método tiene experiencia. La empresa que lo desarrolla lo empleaba ya antes como sistema para enseñar inglés a los adultos. Fue Piñeiro quien conoció el método en sus propias carnes y propuso desarrollarlo a un grupo de profesoras de inglés que ya por entonces compartían ideas para sus clases en Algete. Ahora se reúnen desinteresadamente una hora a la semana para desarrollar el proyecto, comentar cómo van, qué ideas se les han ocurrido a cada una y cómo aplicarlas.

Antes de enseñar las actividades, les ha tocado aprenderlas a ellas, jugando como si fueran alumnos. Cousins era el profesor, y ellas, niñas que aprendían.

"Sin que aprender inglés sea el objetivo último, se trata de que los niños vean el idioma como algo normal, que vean que el aprendizaje es práctico, y no como antes, que era más rollo", resume Laura del Pozo, otra de las maestras. "Y que trabajen en grupo y adquieran responsabilidades entre ellos", apostilla Cousins.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de junio de 2005