Entrevista:Guillermo Arriaga | Escritor y guionista

"No puedo trabajar con directores miedosos"

Profesor durante 26 años, escritor, guionista y a punto de debutar como director de cine, Arriaga digiere el sabor del éxito en su apacible casa en el sur de Ciudad de México. En la última semana ha recibido felicitaciones de todo el mundo. Está eufórico, aunque eche en falta una llamada desde Los Pinos del presidente de la República, Vicente Fox. Para Guillermo Arriaga, ser seleccionado en Cannes "ya es un premio en sí mismo". Si además gana un concurso frente al "dream team del cine actual", con nombres como Wim Wenders, Sam Shepard, Lars von Trier, Gus Van Sat, Jim Jarmusch, Michael Haneke..., "la satisfacción es muy, muy grande".

Pregunta. ¿Qué supone para usted un premio en Cannes?

"Procuro escribir los guiones a partir de mi propia experiencia e imaginación"
"Cannes tiene un aura especial. Es el lugar donde tienen cabida los mayores exponentes del cine"
"Cazo desde los 12 años. Como Miguel Delibes, soy un cazador que escribe"
"Me siento parte de una tradición literaria que cuenta una historia y consigue emocionar con ella"

Respuesta. Supone mi mayor satisfacción profesional, porque desde los 14 años mi mayor ilusión era ganar en Cannes. No le quito valor a otros premios, como el Oscar, o los festivales de Berlín, Venecia o San Sebastián. Pero, para mí, Cannes tiene un aura especial. Creo que es el lugar donde tienen cabida los mayores exponentes del cine. Además, diversos miembros del jurado me dijeron que la decisión fue rápida y unánime. Lo cual me alegra doblemente, porque no hubo ninguna necesidad de que mi paisana Salma Hayek, que integraba el jurado, me diera un empujoncito.

P. Escribir Amores perros le llevó tres años, a razón de unas seis horas diarias. ¿Cuánto tiempo invirtió en Los tres entierros de Melquiades Estrada?

R. Parece que ya estoy aprendiendo a escribir. Tardé dos años y medio a un ritmo similar.

P. ¿Escribió muchas versiones?

R. Muchas. No tantas como de Amores perros y de 21 gramos, pero por lo menos unas 20.

P. ¿Quién es Melquiades Estrada, ese personaje que ya aparecía en su novela Un dulce olor a muerte?

R. Melquiades Estrada, Pedro Estrada y Lucio Estrada pertenecen a una familia de ejidatarios (organización rural posrevolucionaria) tamaulipecos que me han dado cabida en su hogar, me han tratado como a un miembro de su familia. Les tengo tanto cariño que en cuanto puedo les hago un homenaje, poniéndoles sus nombres a los personajes. La historia no está basada en ellos. Cazo desde los 12 años, como Miguel Delibes, soy un cazador que escribe. Desgraciadamente, privatizaron la cacería en México. Me arrebataron mi país porque a través de la caza he recorrido hasta lo más hondo de México. Antes yo iba a cazar con Lucio y Melquiades Estrada. Puse el título de la película en su honor, al igual que escribí Un dulce olor a muerte.

P. ¿Es una película mexicana?

R. Es una película tex-mex, porque es una película que analiza ese territorio gigante que es la frontera México-Tejas. La producción es francesa por puro azar, pero México es el componente fundamental. Es una película de alto presupuesto, 25 millones de dólares, para términos de cine mundial. Para las cifras del cine americano es una producción modesta.

P. ¿La relación con Tommy Lee Jones viene de lejos?

R. Desde hace unos cinco años, a raíz de Amores perros. Me llamó y me invitó a cenar para conocernos. Nos hicimos amigos y empezamos a cazar juntos. Pero nunca habíamos trabajado en un proyecto común.

P. ¿Cómo surgió la idea de trabajar en una misma película?

R. Hablamos mucho y me di cuenta de que compartíamos visiones semejantes sobre la situación en la frontera, en el desierto. Me dijo: "Escribe lo que quieras, sólo te pido que yo sea el protagonista". Escribí la historia, le encantó y dirigió la película.

P. ¿Investigó mucho sobre la frontera?

R. Yo no hago investigación de ningún tipo. Procuro escribir los guiones a partir de mi propia experiencia y de mi imaginación. Ni leo libros ni hablo con expertos. No puedo escribir de algo que no conozco. La cacería me ha ayudado mucho, me llevó a la frontera a conocer emigrantes, el desierto y esa enorme cicatriz que es el río Bravo. Si no cazara, no podría escribir. En la película, el desierto es un personaje, con sus grandes espacios, la luz, me obsesiona la luz.

P. Usted dedicó el premio en Cannes a todos los mexicanos, pero sobre todo a los que tienen que cruzar la frontera. ¿Ve alguna posibilidad de que disminuya el enorme flujo de mexicanos que tratan de llegar a Estados Unidos?

R. No, por el momento. Conozco a los Lucios y Melquiades Estrada reales, que tienen que dejar lugares que quieren, a sus familias, por ir a buscar un trabajo fuera. Me duele que este país no tenga una economía lo suficientemente fuerte para mantenerlos aquí. Por otro lado, los países del Primer Mundo llevan tiempo promoviendo la globalización, el libre flujo de mercancías, sin darse cuenta de que la globalización significa también intercambio de seres humanos. Estados Unidos se cansó de insistir en abrir las fronteras económicas, sin reparar que ello implicaba la apertura de las fronteras sociales y demográficas. La nacionalidad vinculada a un grupo étnico ha empezado a cuestionarse.

P. ¿Le ha salido un guión político que ha dado paso a una película política?

R. Sin la intención de ser política. Quería narrar una historia de amistad.

P. ¿Qué persigue a la hora de escribir un guión?

R. Lo mismo que con mis novelas. Soy un contador de historias que pretende emocionar. Me siento parte de una tradición literaria como Dostoievski, Tolstoi, Shakespeare, Stendhal, que cuentan una historia y consiguen emocionar con ella. Eso es lo que intento, no sé si lo logro. He bebido y bebo de estos autores, a los que añadiría William Faulkner, Juan Rulfo y Pío Baroja.

P. En el mundo del cine, ¿quiénes son sus referentes?

R. Son esencialmente la vida y la literatura. De mis referentes fílmicos citaría El Padrino segunda parte, Los olvidados, El ladrón de bicicletas. Almodóvar me parece una maravilla.

P. Ha dicho en alguna ocasión que se considera más un escritor que un guionista.

R. Quizás es una distinción arbitraria, pero he querido hacerlo notar para decir que los guionistas son aquellos que ponen su oficio al servicio de un director o productor, y trabajan para ese director. Como escritor me gusta trabajar con un director, no para un director. Me gusta trabajar con directores que están dispuestos a tener diálogo, confrontación, como Alejandro González Iñárritu (director de Amores perros y 21 gramos) y Tommy Lee Jones. No puedo trabajar con directores inseguros y miedosos.

P. ¿Para cuándo su estreno como director?

R. Tengo toda la financiación y la productora para realizar mi primer largometraje. Sólo me falta el guión. Me han ofrecido otros proyectos, pero quiero dirigir mi propia historia.

Guillermo Arriaga, en una fotografía tomada en Madrid en 2002.
Guillermo Arriaga, en una fotografía tomada en Madrid en 2002.CRISTÓBAL MANUEL

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