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Mohamed VI renuncia a acudir a la cumbre del Magreb

A la tercera no fue la vencida. La cumbre de jefes de Estado de los cinco países del Magreb, convocada por tercera vez desde 2002, estaba a punto de ser cancelada ayer, 48 horas antes de su inicio, al arreciar la polémica entre Argel y Rabat sobre el Sáhara Occidental. Desde 1994 no ha habido reunión alguna de la Unión del Magreb Árabe (UMA) de alto nivel.

El rey Mohamed VI anuló ayer por la tarde su participación en la reunión de Trípoli -Libia ostenta la presidencia de la UMA- y dejó la representación marroquí en manos de su ministro de Exteriores, Mohamed Benaissa. Es probable que esta decisión incite a otros mandatarios a renunciar a desplazarse a la capital libia.

"Argelia ha tomado la responsabilidad de comprometer la oportunidad de reactivar (...) la edificación magrebí", reza un comunicado del Ministerio de Exteriores marroquí en el que se explica la ausencia del monarca.

El anuncio no causó sorpresa. Horas antes Rabat había difundido otro texto, preparando el terreno, en el que "lamentaba" las declaraciones del presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, al que no nombraba, sobre el Sáhara Occidental. Argelia, rezaba el texto, "adopta una línea sistemáticamente sesgada contra los intereses superiores del Reino".

A finales de marzo, Mohamed VI viajó a Argel para asistir a la cumbre de la Liga Árabe y entrevistarse con Buteflika. "Su gesto no ha sido correspondido", indican fuentes diplomáticas marroquíes.

Poco después de esa visita, Buteflika explicó en París que todavía faltaba tiempo para que se pudiese reabrir la frontera terrestre con Marruecos, cerrada desde 1994, una decisión anhelada por Rabat porque supondría un balón de oxigeno para su maltrecha economía. Después emprendió una gira por América Latina y en cada una de sus alocuciones reiteró el apoyo de Argelia a la autodeterminación del pueblo saharaui.

Felici

tación al Polisario

El colofón, Buteflika lo puso el sábado al felicitar por carta al Frente Polisario, con motivo del 32º aniversario de su fundación. Le confirmó que acudiría a Trípoli, "comprometido y fiel a sus promesas al pueblo saharaui", dispuesto a ayudar a los que quieren "recuperar su libertad y la independencia".

Benaissa se apresuró, entonces, en recordar que el contencioso del Sáhara no figuraba en la agenda de la cumbre de la UMA y, poco después, los dos comunicados de la diplomacia marroquí pusieron de relieve el malestar que les causaban las palabras de Buteflika.

"El presidente ha reiterado en todo momento una posición acorde con la legalidad internacional y que se sitúa en el marco de Naciones Unidas", señaló un diplomático argelino restando importancia a las palabras de su jefe de Estado.

El líder del Polisario, Mohamed Abdelaziz, esgrimió el sábado la amenaza de retomar la lucha armada, interrumpida desde 1991. Desde el 2001 el movimiento independentista ha formulado varias veces esta advertencia sin llegar a concretarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de mayo de 2005