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CARTAS AL DIRECTOR

¿Y la Filología Románica?

Si la misión del Consejo de Coordinación Universitaria es la de "ajustar las carreras a los requisitos del espacio universitario europeo" (EL PAÍS, 15-5-2005), mal empezamos si en los drásticos "ajustes" en las filologías parece que la Filología Románica no consta en el "catálogo". El silencio, no sólo en la prensa, sobre los estudios de Filología Románica durante estas semanas de reclamaciones y agravios comparativos puede incluso llegar a hacer dudar de su existencia. Y esto no es cierto: los estudios de Filología Románica se imparten cada día en las universidades del Estado español. En la de Barcelona es una de las licenciaturas con mayor tradición, y asignaturas de Filología Románica se estudian en las demás universidades catalanas de letras.

Se trata de una disciplina clásica, la primera de todas las filologías de lenguas vulgares, que no falta en las universidades con mayor prestigio de los países anglosajones ni en la Europa románica, especialmente en Italia, ni en los países de lenguas germánicas que la "inventaron", y en donde figuras como Eric Auerbach, Leo Spitzer y Ernst Robert Curtius siguen siendo los modelos en los estudios literarios más actuales, y así lo proclamaba con orgullo Edward W. Said en un artículo escrito poco antes de morir.

La Filología Románica, que es el análisis comparativo de las lenguas y las literaturas románicas, ha producido estudios científicos que hoy se traducen en materias independientes como la lexicología, la dialectología, la fonética, la edición de textos, la literatura comparada, la crítica textual, la historia de la literatura, etcétera. Su formación generalista no constituye de ninguna manera un impedimento para su especialización, todo lo contrario. Generaciones de estudiantes que han seguido estos estudios ocupan hoy lugares de trabajo en la enseñanza, universitaria o secundaria, en el mundo editorial, el de la comunicación, la documentación, la administración, la traducción, etcétera, precisamente por la variedad de su formación, por la polivalencia y la versatilidad de sus conocimientos, por la riqueza lingüística que poseen, cualidades que, desdehace tiempo, son consideradas por el mundo empresarial valores muy positivos.

Eliminar la titulación de Filología Románica del mapa de las universidades españolas y de la Universidad de Barcelona va en contra de la tan deseada convergencia europea, pues en sus estudios "converge" toda Europa, ya que nuestras materias de enseñanza encuentran sus raíces en el continuum románico que explica la unidad cultural de la Europa medieval, y a la vez el comienzo de su diversidad lingüística y literaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de mayo de 2005