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OPINIÓN DEL LECTOR

Ideología de un colegio concertado

El Ayuntamiento de Pozuelo ha cedido un terreno para levantar un colegio de la Fundación Tiempos Más Nuevos, perteneciente al Movimiento de Schoenstatt. Este colegio es concertado, a pesar de que practica la segregación entre niños y niñas.

Además, si se repasan las páginas web del movimiento, se pueden encontrar artículos en los que se afirman disparates tales como que mediante esta segregación se evitan los complejos homosexuales, que la homosexualidad se puede y se debe curar, que los homosexuales "sufren complejo de inferioridad", que "no son capaces de madurar y de ser adultos", que "no son felices interiormente", o que deben perder sus "hábitos neuroinfantiles".

También se compara el derecho de gays y lesbianas a contraer matrimonio con el derecho de un secuestrador a casarse con su secuestrada o el de un pederasta con un niño.

Lo que afirman de las metafísicas masculina y femenina es tan sorprendente que es difícil de resumir en unas líneas.

La concejal de Educación de Pozuelo alegaba que se había seleccionado esta empresa educativa por la calidad de la educación que proporcionaba. Pero ¿a qué niveles de fanatismo estamos llegando? ¿Cómo un Ayuntamiento y una Consejería de Educación pueden apoyar y considerar óptima una pedagogía en la que se considera la homosexualidad una enfermedad y que ni siquiera toma en consideración las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la Asociación Americana de Psiquiatría y Psicología?

¿Qué va a pasar con los adolescentes gays, lesbianas, transexuales, bisexuales o, simplemente, con dudas sobre su orientación, que caigan en manos de estos fanáticos?

El Partido Popular se llena la boca permanentemente apelando a los derechos de los menores, para acto seguido entregar dinero público a empresas con idearios integristas que pueden causar un daño psicológico inmenso a algunos de esos menores.

Porque, no lo olvidemos, el porcentaje de hijos gays, lesbianas o transexuales es idéntico en todo tipo de familias, por muy de derechas y católicas que éstas sean.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 2005