ENTREGA DE LOS PREMIOS ORTEGA Y GASSET

Imágenes y claves de un día dramático

El fotógrafo Pablo Torres y las redactoras de 'El Comercio' reconstruyen el 11-M

El fotógrafo Pablo Torres estaba allí, junto a las vías de uno de los trenes que acababa de explotar a pocos metros de la estación de Atocha el 11 de marzo de 2004. Con la cámara digital que le habían regalado hacía poco por su 50 cumpleaños disparó hasta 60 veces para retratar el horror del brutal atentado. La fotografía ganadora del premio era "muy completa, obtenida de forma inconsciente, casi en estado de shock

, que resume todo el aspecto dramático y la solidaridad de la gente", recuerda el periodista.

A 500 kilómetros de distancia, las periodistas del diario gijonés El Comercio Leticia Álvarez y Rosana Lanero se toparon una semana después con una pista clave para intentar desentrañar la trama de los explosivos utilizados en los atentados del 11-M. "El 18 de marzo se conoció que había un asturiano detenido en Avilés relacionado con el suministro de explosivos", aseguran las redactoras. En este ambiente, todavía confuso, empezó el recorrido hacia una investigación llevada a cabo durante nueve meses, que ha sido merecedora del premio Ortega y Gasset en la categoría de Mejor Labor Informativa.

Más información
Polanco ensalza el rigor profesional y la curiosidad en el trabajo del periodista

Torres, un fotógrafo curtido, con 30 años de profesión a sus espaldas, y las jóvenes periodistas de El Comercio comentaron ayer sus respectivos trabajos horas antes del acto de entrega de los galardones. Aquel 11 de marzo, Pablo Torres iba tranquilo leyendo EL PAÍS en uno de los trenes de cercanías que se dirigían a la estación de Atocha. No imaginaba entonces que una de sus fotografías sería ese mismo día portada en la edición especial de EL PAÍS sobre los trágicos sucesos. "Vi un tren destrozado y cogí la cámara. Estaba asustado y lo que hice fue tomar fotografías como un acto de defensa". La imagen premiada resume "el aspecto dramático y la solidaridad de la gente". Desde el día del atentado, Torres pasó cuatro días "impresionado, como ausente" y sin ver una sola imagen. Fue entonces cuando tuvo la necesidad de ir documentándolo todo -hizo incluso un libro con testimonios de las víctimas- y hoy, un año después, expresa su "orgullo" por haber estado "en la portada del primer periódico de España". La fotografía se distribuyó a la prensa internacional a través de la agencia de noticias Reuters, pero el reportero gráfico no olvida que empezó de botones en el ascensor del diario Pueblo, a los 15 años, antes de trabajar en su sección de sucesos.

A la sección de sucesos del diario El Comercio estaban adscritas las periodistas Leticia Álvarez (de 34 años) y Rosana Lanero (de 25). Esta circunstancia las llevó a entrar en la investigación sobre la trama asturiana de tráfico de explosivos y drogas conectada con los autores del atentado. "Nuestro objetivo fue llegar a las fuentes y que éstas tuvieran confianza. La dificultad posterior fue la de contrastar cada uno de los datos. Estábamos ante un tema delicado, con muchos intereses en juego y era muy importante saber escuchar", aseguran entusiasmadas, pero algo desbordadas.

Álvarez y Lanero saben que el premio se asienta "en unos cimientos muy duros, como fue la tragedia del 11-M". Aseguran que periodísticamente su investigación fue "muy atractiva" aunque teñida por el dolor de tantas víctimas y agradecen a la dirección del periódico y a sus compañeros el apoyo. "La responsabilidad era mucha y el periódico mantuvo una línea muy clara: no publicar nada hasta que estuviera atado y bien atado", cuentan.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS