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OPINIÓN DEL LECTOR

¿Patrimonio verde?

En el artículo "Pavimentos para el alcorque", de EL PAÍS. Madrid del 2 de mayo, se aborda la última ocurrencia del Ayuntamiento de Madrid, a saber: cubrir los alcorques con un producto artificial, formando plano con la acera, y que -en palabras de Sepúlveda, director de Patrimonio Verde- "respeta la biología del árbol".

No deja de sorprendernos la explicación: "Se trata de un material que permite cubrir el hueco que rodea el árbol, que supone un obstáculo para los peatones"; resulta ahora que los alcorques son peligrosos, que en ellos puede perder pie el viandante desprevenido. ¿No es encomiable que el Ayuntamiento se preocupe así de quienes discurrimos por las aceras? ¿No es de un paternalismo reconfortante que los munícipes se preocupen de que el peatón (después de sortear vallas, obras, señales, baches, chirimbolos...) pueda torcerse el pie en un alcorque?

El director de Patrimonio Verde añade otra justificación: la de ahorrar la limpieza del alcorque (¿reducirán plantilla?). Pero, puestos a encontrar ventajas indudables del flamante sistema, a mí se me ocurren otras; por ejemplo: la de colaborar a la paulatina pero incesante sustitución de todo lo que nos habla de la naturaleza por elementos artificiales (los "arbolitos" de fuste metálico que invaden Madrid, los maceteros de plástico que instala Gallardón, la sustitución de las zonas terrizas del paseo de la Castellana por un "alicatado hasta el techo").

Otra pingüe ventaja -aunque el director de Patrimonio Verde la entienda como desventaja- es el alto coste de estos nuevos alcorques: unos 150 euros cada uno; ventaja que, entiéndase bien, no es ni para esa "biología del árbol" ni ese "patrimonio verde", ni lo es, desde luego, para el ciudadano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de mayo de 2005