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La fundación Nueva Cultura del Agua abre su sede para la investigación en Tortosa

La Casa de l'Aigua, como se ha bautizado a la sede en Tortosa de la fundación Nueva Cultura del Agua, abrió ayer sus puertas coincidiendo con el Día Mundial del Agua. Este centro, subvencionado hasta ahora por el Ayuntamiento de la capital del Baix Ebre, tiene la misión de convertirse en un lugar de encuentro científico, donde los miembros de la fundación desarrollaran sus investigaciones y las divulgaran. Es, en definitiva, una de las herencias más evidentes de la lucha antitrasvase.

Así lo afirmaba ayer el alcalde, Joan Sabaté (PSC), que subrayó el objetivo "científico". La Casa de l'Aigua ocupará un histórico edificio municipal, el Carrilet, que es lo que queda de una red de ferrocarriles de vía estrecha que unía Tortosa con Amposta y otras poblaciones.

El centro culmina las excelentes relaciones que han mantenido la comunidad científica crítica con el trasvase y las instituciones de las comarcas del Ebro. De hecho, la Casa de l'Aigua nace bajo la influencia de la Declaración de Tortosa, decálogo que concreta la llamada nueva cultura del agua. El consejero de Medio Ambiente, Salvador Milà, fue el encargado ayer de inaugurar el centro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de marzo de 2005