Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El juzgado archiva la causa por la muerte de Ramón Sampedro

La responsabilidad de la amiga que le ayudó a morir ha prescrito

Santiago de Compostela

La causa judicial por la muerte del tetrapléjico Ramón Sampedro ha quedado sobreseída dos meses después de su reapertura. El Juzgado de Instrucción número 2 de Ribeira (A Coruña) certifica que las responsabilidades penales de Ramona Maneiro por el suicidio asistido, en enero de 1998, han prescrito. El procedimiento, archivado hace siete años, se reactivó tras confesar Maneiro que dio un vaso con cianuro a Sampedro.

"Me siento feliz y agradecida", dijo ayer Maneiro. El mes pasado ratificó en el juzgado sus revelaciones en un programa de televisión. Confesó que fue ella quien puso en la mesilla de noche del tetrapléjico un vaso de agua mezclada con cianuro y una pajita por la que Sampedro sorbió la mezcla letal. Luego conectó una cámara de vídeo para captar el momento de su muerte, unas imágenes con las que Sampedro pretendía demostrar a la justicia que su suicidio había sido voluntario y plenamente consciente tras fracasar en su batalla judicial por el reconocimiento del derecho a la eutanasia.

El sobreseimiento era una noticia esperada por Maneiro y por los colectivos en defensa del derecho a una muerte digna. "Yo siempre dije que estaba tranquila y que tenía muy asimilada cualquier cosa que me pudiera pasar, incluso la posibilidad de ir a juicio", explicó la mujer, de 44 años, vecina de A Pobra de Caramiñal (A Coruña), que había conocido a Sampedro en 1996 y accedió a ayudarle a morir.

Maneiro ya había estado detenida en enero de 1998, tras morir Sampedro, pero no confesó. La causa judicial fue cerrada meses después al no encontrar la Guardia Civil pruebas incriminatorias. Maneiro mantuvo el secreto hasta el pasado enero, cuando apareció en El programa de Ana Rosa, de Tele 5, y confesó lo que era un secreto a voces entre sus conocidos. El propio Sampedro había dicho a su familia que Ramona le iba a ayudar a morir cuando, a finales de 1997, decidió dejar la casa donde había nacido, en Xuño (A Coruña), para irse a un piso alquilado. Los familiares de Sampedro, que en las últimas semanas han criticado con dureza a Maneiro, ocultaron esa revelación a la Guardia Civil.

"Era lo previsto, sólo ha tardado un poco más de lo esperado", dijo Carmen Vázquez, presidenta de la asociación Derecho a Morir Dignamente en Galicia, que asesoró a Maneiro. "Espero que alguien que quiera morir como Ramón no tenga que ocultarse ni pasar por la chapuza a la que le condenaron a él", dijo Maneiro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de marzo de 2005