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La Generalitat quiere que las empresas tengan zonas para fumadores

Bares y restaurantes pequeños deberán ser establecimientos sin humo a partir de 2008

A la espera de que se apruebe la ley española contra el tabaco, la Generalitat ya tiene proyectos propios. En relación con los centros de trabajo, el director de Salud Pública, Antoni Plasencia, señala que si, como se prevé, el Gobierno español establece la prohibición de fumar en todas las empresas, la Generalitat planteará que, en un periodo transitorio, los centros de trabajo tengan la opción de habilitar espacios para los trabajadores que quieran fumar. Bares y restaurantes pequeños en Cataluña deberán ser locales sin humo en 2008.

"Es fundamental dar vías y poder disponer de estos espacios sin tener que salir a la calle", afirma Plasencia. La prohibición de fumar en los centros de trabajo que impulsa la futura ley española cuenta, de entrada, con el apoyo del las patronales Fomento del Trabajo y Pimec-Sefes, que ya se han mostrado dispuestas a colaborar con el Departamento de Salud en el proceso de consensuar la normativa catalana.

El sindicato Comisiones Obreras está de acuerdo con una ley del tabaco, pero lamenta que de momento sólo se esté hablando de prohibiciones y sanciones, sin tener en cuenta las políticas de prevención y ayudas terapéuticas. "Pensamos que debería fijarse un calendario de aplicación. El Gobierno dice que la ley debe aplicarse al día siguiente de entrar en vigor, pero es necesario también dejar margen a la negociación entre trabajadores y empresarios", afirma Toni Tuà, responsable de política sanitaria de CC OO. "Es muy posible que el horizonte final sea no fumar en las empresas, pero se debe llegar de forma escalonada ya que de lo contrario podría provocar tensiones en el trabajo", añade. El Gobierno central fijará multas de hasta de 600 euros para quienes fumen en zonas prohibidas.

Por otra parte, el texto de la ley española hace referencia a los bares y restaurantes de más de 100 metros cuadrados, en los que se prohibirá fumar, aunque se deberán reservar espacios para fumadores. Respecto a los establecimientos de superficie inferior, la Generalitat defiende que deben ser espacios libres de humo, aunque después de un periodo transitorio que se prolongará en Cataluña hasta 2008. Hasta entonces, los locales pequeños, incluidas las panaderías donde haya servicio de cafetería, podrán optar entre prohibir el tabaco o autorizarlo. "Nuestro planteamiento es que todos tengan derecho a comer sin tabaco, incluso en los locales pequeños", dice Plasencia.

7El sector de la restauración ha expresado ya a la Generalitat un rechazo frontal a su propuesta de prohibir, tras un periodo transitorio, el tabaco en los locales de menos de 100 metros cuadrados. Considera que no tiene sentido que la normativa catalana sea más restrictiva que la española cuando el 98% de los locales de restauración de Cataluña son de pequeñas dimensiones y pertenecen a la categoría de microempresas de carácter familiar.

"Una medida así perjudicaría enormemente al sector de la restauración en Cataluña, ya que los locales pequeños no pueden perder a sus clientes fumadores", advierte Gaietà Farràs, presidente del Gremio de Restauración de la provincia de Barcelona y de la Federación de Restauración de Cataluña.

Las dos entidades apuestan por la "autorregulación", es decir, por la posibilidad de que el propietario de cada local pequeño decida si quiere permitir que se fume en su establecimiento o, por el contrario, prohibirlo. Farràs sostiene que el sector sólo entenderá la prohibición total de fumar en los bares y restaurantes si se logra que la sociedad sea suficientemente madura como para asumir que no puede consumir tabaco en espacios de ocio. El gremio de restauración también se opone a que sean sancionados los propietarios de los locales en los que se fume sin estar autorizado.

La Generalitat estudia distribuir adhesivos visibles para colocar en las entradas de los locales con un texto parecido al siguiente: "Lo sentimos, pero no podemos ofrecer un local sin humo", mientras dure esta etapa de transición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de marzo de 2005