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Asesinado en Bagdad un magistrado del tribunal que juzgará a Sadam Husein

El atentado coincide con la finalización del sumario contra cinco ex altos cargos del régimen

Un juez y un abogado del tribunal especial iraquí encargado de juzgar a Sadam Husein y a otros altos cargos de su régimen fueron asesinados el martes a tiros cuando salían de su casa en Bagdad, informaron ayer las autoridades. Es el primer ataque mortal contra miembros de ese tribunal creado por Estados Unidos y el Gobierno interino de Ayad Alaui, compuesto por 400 personas, 50 de ellas magistrados. Los jueces locales y de primera instancia, que apenas cuentan con protección armada de la policía, eran hasta ahora uno de los objetivos predilectos de la insurgencia.

El juez Parwiz Muhammad Mahmoud al Merani, de 59 años, fue asesinado el martes, un día después de que el tribunal especial iraquí en el que trabajaba anunciara que el sumario contra cinco ex altos cargos del régimen estaba concluido (el juicio podría iniciarse en siete semanas, según la agencia Reuters). En el atentado también pereció su hijo Mahmoud al Merani, de 26 años, abogado en el mismo tribunal. El ataque se produjo a las nueve de la mañana del martes (dos horas menos en la España peninsular), pero se conoció ayer.

Tres hombres descendieron de un vehículo verde Opel sin matrícula y abrieron fuego sobre el juez y su hijo cuando éstos salían de su domicilio en Adhamiya, un barrio de mayoría suní en el norte de Bagdad y en el que se esconden células de la resistencia. Mayron Mahmoud, otro hijo del juez, aseguró que los asesinatos eran políticos y relacionados con su trabajo en el tribunal. "Estaba durmiendo cuando escuché disparos. Salí a la calle y vi cómo salía sangre del cuello de mi padre. Él recibió dos impactos, y mi hermano, 11", aseguró a Reuters. Una hija añadió: "Sabía que iba a ocurrir. Mi padre y mi hermano han muerto con la cabeza muy alta, y eso reconforta".

El tribunal especial dispone de unos 400 empleados, de los cuales 50 son magistrados, y otros tantos, abogados que cuentan con protección armada. Sus nombres se mantienen en secreto (como los jueces sin rostro colombianos) para evitar su asesinato. Un experto occidental que asesora al tribunal iraquí aseguró ayer que los componentes de la corte corren riesgos personales pese a las medidas de seguridad adoptadas y reconoció que se habían producido "algunos incidentes", que no concretó.

Éste no fue el único episodio de violencia. Un coche bomba explotó en el exterior de un cuartel de Bagdad utilizado por el embrión del futuro Ejército de Irak. Seis soldados perdieron la vida y otros 38 resultaron heridos, informó la policía. Un segundo coche bomba explotó poco después al paso de un convoy compuesto por soldados iraquíes, lo que causó la muerte de siete y heridas a dos.

Horas más tarde, la Organización de Al Qaeda para la Guerra Santa, dirigida por el jordano Abu Musab al Zarqaui, y al que se adjudican la mayoría de los atentados, se responsabilizó de estos dos ataques. En su comunicado distribuido por Internet da a entender que ambos se llevaron a cabo con suicidas. La insurgencia ha centrado en los últimos meses su actividad en la policía y en la Guardia Nacional iraquíes, que son los dos cuerpos sobre los que Estados Unidos y sus aliados tratan de reconstruir las fuerzas de seguridad del país. El incremento de la inseguridad desde abril de 2004 (más de 80 incidentes de media al día; el doble que a finales de 2003) ha obligado al Ejército estadounidense a modificar su táctica. Ha reducido el número de efectivos en las patrullas -que ahora son conjuntas o sólo locales- y concentra sus esfuerzos en las grandes operaciones, como la de Faluya en noviembre o la que se desarrolla desde hace 10 días en la provincia de Al Anbar. Su capital, Ramadi, se ha transformado en un centro insurgente desde la conquista de Faluya por parte de los norteamericanos.

El influyente Consejo de los Ulemas, que trata de convertirse en el referente espiritual y político de los árabes suníes (20% de la población), condenó el ataque del lunes en Hila en el que murieron 125 personas. "El Consejo pide que ese tipo de ataques contra civiles iraquíes paren de inmediato (...) ya que abren la puerta para que nuestros enemigos lleven adelante sus diabólicos planes sobre Irak", asegura en un comunicado. El texto es significativo, pues de él se deduce que no son contrarios a la lucha armada, pero sí a los métodos indiscriminados del grupo de Al Zarqaui.

Por otra parte, el ministro de Defensa de Irak, Hazim al Chalaan, ofreció ayer detalles en una conferencia de prensa sobre la reciente captura de un hermanastro de Sadam Husein, Sabawi Ibrahim al Hassan al Tikriti. Según el ministro, éste desempeñaba un papel en la financiación de la insurgencia y negó que su captura se lograra con la ayuda siria como sostiene el régimen de Damasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005