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Uruguay tendrá hoy el primer presidente de izquierda de su historia

Los príncipes de Asturias asisten a la toma de posesión de Tabaré Vázquez

Por primera vez desde que Uruguay proclamara su independencia, el 25 de agosto de 1825, un político de izquierdas ostentará la presidencia. Hoy, el oncólogo Tabaré Vázquez, de 65 años, vencedor en la primera vuelta de las elecciones del pasado octubre, se ceñirá la banda, flanqueado por dos ex guerrilleros tupamaros, José Mugica y Nora Castro, ahora presidentes del Senado y del Congreso, respectivamente. Unos 130 países estarán representados en la toma de posesión.

Numerosas calles de la capital uruguaya, Montevideo, aparecieron ayer con pintadas de felicitación al nuevo presidente y con la bandera roja, azul y blanca perteneciente al Frente Amplio, la formación que se impuso a los partidos tradicionales -el Blanco y el Colorado-, no sólo en la carrera presidencial, sino también en las dos Cámaras, en las que disfruta de mayoría. Con este bagaje, los uruguayos esperan que Vázquez -más conocido en el país por su nombre, Tabaré- impulse la economía del país, que tocó fondo en julio y agosto de 2002 cuando la economía uruguaya no pudo escapar al contagio de la crisis argentina y se produjo un bloqueo de fondos bancarios -un corralito financiero- y las protestas sociales degeneraron en fuertes protestas y asaltos a comercios y supermercados.

La Administración saliente de Jorge Batlle ha incentivado la inversión privada y fomentado el consenso con los organismos económicos internacionales y todo apunta a que Tabaré, siguiendo la estela del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, no cambiará esta política.

Relaciones con Cuba

En cualquier caso, la primera medida efectiva del nuevo Gobierno de Uruguay será el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, rotas por el presidente saliente en 2002 después de que una agria discusión diplomática, motivada por la propuesta uruguaya para que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU estudiara la situación en la isla, degenerara en un intercambio de insultos. De hecho, una de las figuras más esperadas para el día de hoy era el mandatario cubano, Fidel Castro, quien finalmente no se desplazará a Montevideo y será representado durante la transmisión de poderes por su ministro de Exteriores, Felipe Roque. Esta noche a las once de la noche (hora peninsular española) miles de personas se darán cita en un estadio de béisbol cubierto de la capital uruguaya para celebrar la reanudación de relaciones entre La Habana y Montevideo.

En lo social, Tabaré ha anunciado la entrada en vigor del Plan de Atención de la Emergencia Social (Panes), en un país donde la tasa de desempleo ronda el 40%; la deuda pública, el 90% del PIB, y el 25% de los 3,3 millones de uruguayos vive bajo el umbral de pobreza.

Una de las nuevas inyecciones para la reactivación económica que próximamente recibirá Uruguay vendrá de la mano del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien suscribirá la llamada Declaración de Montevideo y un programa de cooperación energética por el cual el Gobierno de Caracas proveerá de petróleo a Uruguay, financiable con créditos blandos. Uruguay podrá pagar en productos procedentes del sector agrícola.

A la ceremonia de transmisión de poder asistirán representantes de 130 países y casi todos los mandatarios regionales, destacando el brasileño Lula da Silva, el argentino Néstor Kirchner y el venezolano Chávez, quienes aprovecharán su presencia en Uruguay para mantener una cumbre del llamado eje Buenos Aires-Brasilia-Caracas, que pretende fomentar Lula. También se espera al mexicano Vicente Fox, al chileno Ricardo Lagos y al colombiano Álvaro Uribe.

En representación de España asistirán los príncipes de Asturias, que ayer mantuvieron un encuentro con representantes de la colonia española en Uruguay en la Embajada en Montevideo. Antes, el príncipe Felipe fue recibido tanto por Tabaré Vázquez como por el presidente saliente, Jorge Batlle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de marzo de 2005