Reportaje:

Los padres vuelven a la escuela

Un centro de formación en Barcelona ofrece ayuda para afrontar los problemas que plantea la educación de los hijos

La verdad es que nos preparamos y nos informamos más para pedir una hipoteca que para tener hijos". Esta reflexión es de Pilar Martí, de 43 años, una atribulada madre de dos adolescentes que recuerda que los padres "no nacen aprendidos, sino que es sólo la experiencia la que te concede ese papel". Martí es alumna de la escuela Baby Boom, un centro privado de Barcelona que, como muchos otros promovidos por ayuntamientos o institutos, ofrece formación para mejorar en el papel de padres. Este centro imparte clases y seminarios sobre cuestiones que van desde la gestión de las salidas nocturnas de los jóvenes, hasta las pautas a seguir para explicar la muerte, pasando por la mejora de los trastornos infantiles por causa de separación o las formas de lograr que acepten una alimentación sana y nutritiva.

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Una de las asignaturas en la escuela Baby Boom es Hábitos de aprendizaje, para orientar a los padres sobre las pautas de trabajo escolar de sus hijos. Pilar Soler, psicopedagoga, explica que los padres deben saber que hay que involucrarse en el proceso educativo hablando con los críos, preguntándoles sobre lo que han aprendido cada día y, sobre todo, ser aliados de los maestros y estar en contacto habitual con ellos. "Es importante establecer una rutina diaria que genere hábitos de estudio a ciertas horas, y destinar un lugar tranquilo y apropiado para ello", subraya Soler.

El Baby Boom funciona desde el pasado mes de enero y ofrece una serie de temarios distribuidos en diferentes clases (cada una cuesta alrededor de diez euros), donde los padres puede preguntar dudas cotidianas que, a su vez, debaten con el resto de los alumnos.

Un día cualquiera. En una de las clases toca explicar el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Frente a la pantalla que reproduce dibujos, cuadros esquemáticos y cortos apuntes, la psicóloga Ainhoa Rielo, de 25 años, tras su clase, subraya la importancia de "aprender a conocer el límite entre la normalidad y la patología. Muchos padres se asustan a la primera y muestran una excesiva preocupación por sus hijos". La psicóloga reconoce que, en el caso de niños con excesiva hiperactividad, "ir simplemente a un restaurante se puede convertir en todo un show". Ante esta afirmación, Francesc Durán, de 67 años, asiente con vehemencia: "Yo conozco un caso que es exactamente así. Los padres ya no saben qué hacer con él". Y empieza el debate.

"La cuestión es que cuando tienes un problema con los hijos, a veces lo comentas con amigos y te dicen lo que hacen ellos y tú lo aplicas igual a los tuyos, cuando en realidad las soluciones no sirven para todos", reflexiona Pilar. Por su parte, Ainhoa recuerda que "hoy en día hay muchos padres que a la mínima llevan a los críos al psiquiatra".

Para esta psicóloga, los adultos deben conocer dos claves para enfrentarse a posibles problemas: por un lado, tener confianza y una buena comunicación con la escuela, y, por otro, asumir que deben implicarse en dichas preocupaciones y no esperar que sea un profesional "el que resuelva un problema que creen que sólo es del menor".

Formación y consejo

Desde la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Cataluña (FAPAC), Vladímir Reinhardt, también psicólogo, asegura que el número de padres que demandan formación y consejo para criar a los hijos ha crecido sustancialmente. Según sus datos, en 1998 más de 4.200 adultos se apuntaron a estas clases; y 7.200 en 2004. Para Reinhardt, la causa de esta llamada de ayuda es "la cada vez más compleja tarea de educar; los padres están desbordados".

Los expertos están de acuerdo en que son diversos factores los que han cambiado las reglas del juego en materia de educación: la incorporación de la mujer al mundo laboral, la progresiva disminución de la presencia de los abuelos en las familias, el cambio en los modelos de autoridad y la fuerte presión de los medios, que en ocasiones inculcan valores contrarios a los que predican los padres. Reinhardt advierte de que antes "se aprendía básicamente en el ámbito de la escuela y en casa, mientras que ahora, para bien y para mal, son muchas y muy variadas las fuentes de aprendizaje".

La FAPAC, que ofrece este servicio desde hace más de 20 años, pone a disposición de los padres un equipo de profesionales formados por psicopedagogos, antropólogos, profesores y hasta dietistas. A través de charlas y coloquios sobre temas solicitados por los progenitores, ofrecen información y pautas de ayuda. Los temas con mayor demanda son la cuestión de la autoridad, la enseñanza de adquisición de hábitos, cómo transmitir normas de convivencia y combatir el consumismo.

Maribel Blanco es madre de una chica de 14 años y un niño de 11. Se apuntó a las clases de la FAPAC en 1995, y al poco su entusiasmo la llevó a ejercer labores de coordinadora de conferencias y debates. "Se lo recomiendo a todos, porque aprendes muchísimo y la buena educación de mis hijos se la debo en parte a estos encuentros", explica Blanco, que señala como "muy enriquecedor poder compartir inquietudes con otros padres, y poder apoyarse mutuamente ". Blanco señala que la sociedad es muy dinámica y sufre cambios cada vez más rápidos, por lo que es "muy importante que los padres vayan aprendiendo lo que pasa alrededor. De ello depende el futuro de todos. Ni más ni menos", concluye.

Una profesora imparte una clase en la escuela de padres Baby Boom, de Barcelona.
Una profesora imparte una clase en la escuela de padres Baby Boom, de Barcelona.JORDI BARRERAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 27 de febrero de 2005.

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