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Carme Riera analiza la relación del nacionalismo catalán con el 'Quijote'

"El nacionalismo catalán de finales del siglo XIX y principios del XX rechaza el Quijote como representante de la raza castellana y de la españolidad que no tiene en cuenta a la periferia", afirma Carme Riera (Palma de Mallorca, 1948). La escritora acaba de publicar El Quijote desde el nacionalismo catalán, en torno al Tercer Centenario (Destino), en el que analiza el debate que se produjo entre los nacionalismos catalán y español, hace un siglo, con motivo de la celebración, entonces, del tercer centenario del Quijote.

Riera hace un exhaustivo estudio de las publicaciones periódicas de la Barcelona de 1905. La mayoría le dedican abundantes páginas y afirman que tienen una gratitud con Cervantes, que hizo que su caballero visitase Barcelona. Casi todas, no obstante, criticaron la forma de celebrar el homenaje. "Sólo tres se opusieron: La Tralla, ¡Cu-Cut! y El Diluvio, pero justificaron su actitud en la parafernalia nacionalista española. El Quijote es un libro tan importante que no deja a nadie indiferente, incluidos los nacionalistas radicales".

"Sobre las espaldas del Quijote se han cargado tal cantidad de adherencias estúpidas que no se ha dejado leer bien el texto. La pérdida de las colonias necesitaba aglutinar un referente. 'Hemos perdido Cuba y Filipinas pero nos queda el Quijote', afirmó Juan Valera, y lo mismo pensaban Unamuno y Galdós. En 1905, era el libro de las amargas verdades, el libro de la tristeza. A finales del siglo XIX y también a principios del XX la literatura era un elemento nacional de cohesión. No se leía para pasarlo bien o para saber más del pasado, la literatura debía cohesionar la nación, se iba más allá del propio texto", explicó Riera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de febrero de 2005