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EL FUTURO DE LA CREACIÓN

Saramago pide a los medios que se definan en la batalla entre cultura y mercancía

La piratería y el libre mercado centran los debates del III Encuentro Nacional de Creadores

Barcelona
¿Industria del ocio o bien cultural? Una vez más, las creaciones de cineastas, músicos, artistas, escritores e intérpretes volvieron a colocarse en el centro de la discusión. ¿Son necesarias las leyes proteccionistas para proteger la diversidad cultural? ¿Debe quitarse toda traba legal para que la industria del ocio siga creciendo globalmente? El III Encuentro Nacional de Creadores, organizado por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), bajo el lema La fuerza de la diversidad, se abrió ayer en Barcelona con el desafío de trazar los caminos de la cultura en el futuro. En París, al mismo tiempo, los representantes de 190 países miembros de la Unesco empezaron a hablar de un tratado destinado a proteger la llamada diversidad cultural.

"En lo inmediato parece que la piratería es lo peor que le está pasando a la creación, pero a largo plazo la gran amenaza es la ley del mercado que pretende transformar el producto cultural en mercancía", señaló ayer el escritor y premio Nobel José Saramago poco después de la inauguración, ayer en Barcelona, del III Encuentro Nacional de Creadores que ha organizado la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) bajo el lema La fuerza de la diversidad. Fue una inauguración ideológica, muy política, en la que, al menos en su inicio, el encuentro pareció centrarse más en los problemas globales que amenazan a la diversidad cultural frente a la presión de las grandes multinacionales del ocio que en las reivindicaciones concretas de los creadores españoles. Pero era el primer día y quedan aún ocho mesas de debate sectoriales por delante hasta que el presidente José Luis Zapatero clausure el encuentro el próximo jueves.

Carmen Calvo reiteró el compromiso de presentar una nueva Ley de Propiedad Intelectual

El de Saramago fue un discurso especialmente crítico y, también, un punto desesperanzado. "Todas las batallas se pueden ganar, pero ésta es muy dura y difícil", comentó. "Hará falta también que los medios de comunicación estudien, reflexionen y expresen claramente su opinión para que todos sepamos de qué lado está cada uno y con quien se cuenta y con quién no", señaló el Nobel tras la apertura del encuentro. Poco antes se había referido a su reciente participación en el Foro Social de Porto Alegre y lamentaba que, pese al evidente batiburrillo de propuestas y debates de este foro, hubiera un intento de presentar propuestas concretas el pasado sábado de la mano del Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, "que no fueron recogidas, o lo fueron sólo de pasada, por los medios europeos", mientras, indicó, algunos daban portada a las actrices que participaban en Davos. "Me duele que pase esto", añadió el escritor, que ironizó sobre el intento de convertir a los escritores, por ejemplo a Cervantes, "en unos proveedores de contenidos" en la jerga que desde la publicidad se está trasladando ya al campo de la cultura.

Fue tal vez el discurso de Saramago lo que hizo que la ministra de Cultura, Carmen Calvo, cambiara su intervención prevista, centrada, según indicó, en el análisis detenido de los condicionantes sociales y jurídicos de la propiedad intelectual y en la lucha contra la piratería. Reiteró, esto sí, el compromiso de presentar una nueva Ley de Propiedad Intelectual en la actual legislatura y adelantó que en el plazo de uno o dos meses se aprobará un plan de medidas administrativas preventivas, educativas, sancionadoras y legislativas en relación a la lucha contra la piratería, en la que intervienen 11 departamentos del Gobierno con el objeto de abordar el problema desde todas sus vertientes.

Pasó después a analizar la situación en sus aspectos más globales. "Estamos ante una batalla mundial y tenemos que contestar pacíficamente a los ataques", indicó Calvo. En su opinión, hay dos bandos claramente diferenciados. Por un lado, los que piensan que la diversidad cultural es un derecho que exige leyes proteccionistas; por otra, los que creen que la cultura es una forma de la industria del ocio que sólo debe atender a las leyes del mercado. La ministra de Cultura, alineada en la primera opción, adelantó que acudirá a la Convención General de la Unesco sobre Diversidad Cultural del próximo otoño para, junto a otros ministros de Cultura, ayudar a la Unesco frente a otros organismos internacionales a la hora de convertir en "un derecho reconocido internacionalmente" la excepción cultural.

La inauguración del III Encuentro Nacional de Creadores, continuador de los celebrados en Madrid en 1997 y en Sevilla en 1999, contó también con las intervenciones del presidente del Parlament catalán, Ernest Benach; la consejera de Cultura de la Generalitat de Cataluña, Caterina Mieras; el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Ferran Mascarell; la subdirectora general adjunta para Cultura de la Unesco, Milagros del Corral, y el presidente del Consejo de Dirección de la SGAE, Eduardo Bautista.

Pérdidas de 800 millones de euros

El sector audiovisual perdió el pasado año, debido a la piratería, unos 800 millones de euros, según explicó el lunes por la noche el ministro del Interior, José Antonio Alonso, en el transcurso de la cena celebrada en el Museo Nacional de Arte de Cataluña durante la que recogió la Medalla Antipiratería que la SGAE ha concedido a las fuerzas de seguridad del Estado. Según indicó el ministro, que reiteró el compromiso del Gobierno en la lucha contra la vulneración de los derechos de los autores, estos 800 millones "suponen el 25% de las ventas totales del sector audiovisual, que durante este mismo periodo perdió además 100.000 trabajadores".

Fue la nota realista de un acto, bautizado por segundo año consecutivo como La Noche de los Creadores, que no se caracterizó por su glamour, pero que sirvió para que la entidad de gestión más poderosa de España -40.000 asociados- otorgará 18 medallas antipiratería a políticos como José Antonio Labordeta, Carme Chacón o Ignasi Guardans; instituciones como los ayuntamientos de Madrid, Barcelona y Santa Coloma de Gramenet, y a periodistas y escritores como Miguel Mora, Carmelo Encinas o María Teresa de Luis.

Además de estos galardones, que se otorgan por primera vez, la SGAE entregó también la medalla de oro de la entidad a Martí de Riquer por sus estudios sobre la obra de Miguel de Cervantes. El filólogo, que subió al estrado del brazo del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, agradeció así el gesto: "Después de tantos años no amarga un dulce y no diré, como dicen todos, que no me lo merezca. He trabajado y estudiado mucho, pero una cosa es que uno se merezca una cosa y otra que se la den. Me la habéis dado, por tanto, muchas gracias". Fue la intervención más aplaudida y emocionante de una noche en la que también fueron premiados la actriz Blanca Portillo (premio Miguel Mihura), Rafael Alcaraz Sánchez (premio de teatro infantil y juvenil), María Dolores Travesedo (premio Federico Romero), Félix Viscarret (premio de guión Julio Alejandro) y Joan Guinjoan (premio Daniel Montorio).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005

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