El informe sobre el déficit fiscal se basa en uno encargado por CiU

El nuevo modelo de financiación autonómica será uno de los ejes fundamentales del nuevo Estatut. En eso coinciden tanto el Gobierno tripartito catalán como la oposición, desde CiU hasta el PP. Tal vez por eso todo lo relacionado con la negociación está revestido de una acentuada discreción: en su día se habló de acuerdos secretos entre el PSC y CiU para pactar el modelo, y el consejero de Economía, Antoni Castells, guarda celosamente la propuesta del Ejecutivo e incluso recordó al titular de Comercio y Turismo, Josep Huguet, cuando éste lanzó su propia propuesta a finales del año pasado, que no era el momento de hacerlo.

Para pactar el nuevo modelo ha sido determinante el estudio de las transferencias entre Cataluña y el Estado para cuantificar con precisión el déficit fiscal catalán. Tampoco ahí ha habido precisamente luz y taquígrafos. Castells ha encargado a un grupo de expertos la actualización y el análisis del déficit. Nombró un comité de ocho sabios el 2 de diciembre, pero antes de Navidad añadió a este equipo inicial otros cinco expertos que no se han conocido hasta esta misma semana. Los técnicos entregarán la estimación el martes en un acto oficial: inicialmente, la horquilla teórica consideraba oscilaba entre el 6,5% y el 9,5% del PIB catalán de 2001, en función de los criterios de beneficio o monetario, respectivamente. En números absolutos, entre 8.400 y 12.300 millones de euros. Pero la mayoría de los sabios se inclina por el criterio del flujo monetario, que se ciñe en una banda en torno al 9,5%.

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El estudio del comité de expertos se basa en un informe anterior elaborado por el equipo del ex consejero de Economía y Finanzas de CiU, Francesc Homs. Dos meses antes de las últimas elecciones autonómicas, Homs y Castells tenían sobre la mesa un informe que no se dio a conocer "para no contaminar los resultados de las elecciones", explicaron fuentes de CiU. Encargado a Montserrat Bassols -actual responsable de la oficina técnica de la comisión mixta de valoraciones Estado-Generalitat -, el estudio cifraba el déficit catalán entre el 9,2% y el 9,3% del PIB de 2001, según distintas fuentes. Estas cifras prácticamente coinciden con el informe que presentarán los sabios, que se decantan por el criterio del flujo monetario.

No podía ser de otra manera: los expertos han trabajado durante casi dos meses con ese informe como punto de partida, junto con trabajos anteriores elaborados por miembros de la comisión. El propio Castells es uno de los que más ha analizado los distintos sistemas de financiación autonómica en España y otros países.

Castells se reunirá mañana con Huguet para diseñar la estrategia del Gobierno respecto al modelo de financiación. El consejero de Economía ha reiterado que existen muchos puntos en común entre las propuestas de los partidos con representación en el Parlament. Pero el encaje no es sencillo. El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, se había mostrado partidario de un sistema por el que Cataluña pague en función de su renta (el 19% del PIB español) y reciba en función de la población (el 16%). Una fórmula que se intentará conciliar con la del saldo fiscal. En cambio, la propuesta de Huguet coincide con la de CiU: fijar una cuota de solidaridad y otra segunda por los servicios que realiza el Estado y no están transferidos a las comunidades. Castells apenas se ha pronunciado. Aboga por conjugar las dos propuestas y reducir el déficit fiscal "de forma gradual", una fórmula que comparten todos los expertos.

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Ríos de tinta

Las haciendas autonómicas, los desequilibrios territoriales, el papel que desempeña el sector público... La relación económica, en definitiva, de Cataluña con Europa, y muy particularmente con el conjunto de España, ha sido objeto, desde el advenimiento de la democracia, de cuantiosos y nutridos estudios por parte de los primeros espadas de la economía catalana, algunos de ellos integrantes del grupo de expertos encargados de estimar el déficit fiscal de Cataluña con la Administración central.

Antoni Castells se ha erigido como pionero con profusos trabajos, entre ellos Hacienda autonómica: una perspectiva de federalismo fiscal]]> (Ariel, 1988). Han corrido desde entonces muchos ríos de tinta sobre el asunto. Algunos ejemplos son ]]>Políticas públicas y equilibrio territorial en el Estado autonómico]]>, dirigido por Ángel de la Fuente Moreno y Xavier Vives; ]]>La balança de pagaments de Catalunya]]>, coordinado por Martí Parellada; los numerosos estudios de Guillem López Casasnovas, entre otros; y el reciente e interesantísimo número de la revistaPapeles de Economía,con análisis de una veintena de académicos.

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