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Santiago Roncagliolo descubre en 'Pudor' el lado oscuro de una familia

El autor narra con humor los aspectos inconfesables de sus personajes

Humor, suspense, soledad, tristeza, amor y alegría fluyen por la historia que el peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) ha creado en Pudor (Alfaguara). Las palabras del escritor llevan al lector a descubrir las intimidades y los secretos de Alfredo, Lucy, Sergio, Mariana o Katy, personajes a los que su particular tragedia deja al descubierto sus miedos, deseos y sus obsesiones, insistiendo en los diversos matices del instinto sexual.

"Quería contar una historia sobre una familia, ese grupo de individuos que no podemos elegir y que esconde secretos, verdades y mentiras. Verdades que a veces no se cuentan para no hacer daño. Sabemos que eso ocurre y se acepta para evitar el aislamiento. Esta novela es un compendio de amor, suspense, soledad, tristeza y, por qué no, risa, porque de todo ello está formada la vida. Es una novela sobre la realidad", sentencia el autor.

Santiago Roncagliolo, autor de cuentos y guiones para televisión, entre otras facetas, tenía interés en ahondar en la parte más recóndita del ser humano y deseaba adentrarse en el significado del término pudor a través de una historia. "Por un lado, el pudor nos impide comunicarnos y nos lleva a la soledad y, por otro, esconde nuestros deseos más inconfesables y tiene que ver con el sexo". Y de sexo habla el escritor en su novela, pero no de la parte más bella. "Creo que está todo contado, aunque yo hablo de los aspectos menos placenteros".

Pudor es la historia de Alfredo, un hombre al que le han dado seis meses de vida; de Lucy, que recibe anónimos sucios de un mirón; del pequeño Sergio, que atisba un mundo de fantasmas, y de la adolescente Mariana, que descubre la atracción que siente por su amiga Katy. Completa esta peculiar familia un gato que enloquece ante un olor desconocido.

Roncagliolo tenía interés en recuperar para la novela el impacto emocional de una película. "Quería utilizar un lenguaje muy visual porque me resulta algo muy natural. Provengo del mundo de los guiones de cine y de televisión y me interesa ese tipo de estructuras. En esta novela el lector puede sentirse como un voyeur que se adentra en la vida de un grupo de personajes". El autor de Pudor se define como un narrador de historias y dice que "el escritor tiene que ser un testigo de la realidad y saber contarla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2005