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Kirchner y su predecesor Duhalde miden fuerzas en Buenos Aires

El veto del gobernador al presupuesto provincial divide a los peronistas

En lo que supone el primer acto de una guerra abierta en la provincia de Buenos Aires por el poder en el Partido Justicialista (los peronistas controlan el Gobierno de la provincia y del país), el gobernador, Felipe Solá, anunció ayer su veto total al Presupuesto para 2005. La mayoría del Congreso provincial está en manos justicialistas, pero controlada por Eduardo Duhalde, ex presidente argentino y uno de los líderes del partido.

La medida va mucho más allá de una trifulca entre líderes locales, ya que el enfrentamiento dará la medida de la fortaleza de Duhalde, quien mantiene una velada rivalidad con el presidente argentino, Néstor Kirchner. "Yo no soy un payaso, ni voy a hacer payasadas como aprobar los presupuestos y luego enviar al legislativo 5.000 leyes para que se cumplan", subrayó Solá en un solemne acto en la capital provincial, La Plata, flanqueado por los miembros de su Ejecutivo y ante un numeroso auditorio que aplaudió al gobernador cuando anunció su veto. Según Solá, de acuerdo con el presupuesto aprobado por el Parlamento provincial, el gobernador debería aprobar una ley "hasta para trasladar a un policía de un lugar a otro".

El equipo Solá ha calculado que debería acudir, al menos, en 2.000 ocasiones ante el legislativo provincial durante este año, lo que, de hecho, supone atar las manos en la capacidad política del Gobierno provincial. "La gente quiere gobernadores que gobiernen y no títeres manejados desde cualquier otro lado", subrayó Solá en alusión a la influencia de Duhalde sobre una Cámara que ha modificado la ley de Presupuesto presentada por el Gobierno provincial.

Solá insistió en que Argentina aún atraviesa un estado de emergencia y se quejó de que mientras el Parlamento nacional otorgaba poderes especiales al presidente de la República, no se hiciera lo mismo a nivel provincial. Ahora, el Congreso provincial volverá a estudiar el proyecto rechazado, que, en caso de ser aprobado, ya no podrá ser vetado por el gobernador.

El veto de Solá, quien la pasada semana apareció en un acto público arropado por Kirchner, toma especial relevancia de cara a las elecciones legislativas del próximo octubre y sobre todo en la pugna que se libra en el interior del justicialismo entre Duhalde y el presidente Kirchner. El segundo llegó al poder apoyado por el primero, pero ahora trata de hacerse con el control del aparato del partido. Por su parte, Duhalde no se resigna a quedarse en la sombra y ostenta el cargo de presidente de la comisión de representantes permanentes del Mercosur y es uno de los impulsores de la idea de la Unión Americana, institución creada el pasado diciembre en la localidad peruana de Cuzco en un acto al que Kirchner no fue, aduciendo que él se dedica "a trabajar y no a hacer viajes".

Solá también utiliza su propia estrategia, y si bien trata ahora de aprovechar las fisuras existentes entre los partidarios de Kirchner y de Duhalde, ya existe una corriente suya en el interior del partido, los "felipistas", que obtendría peso en el caso de que forzara una derrota de los partidarios de Duhalde en la provincia más rica de Argentina.

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El presidente de Argentina, Néstor Kirchner (izquierda), conversa con su predecesor, Eduardo Duhalde, en 2003.
El presidente de Argentina, Néstor Kirchner (izquierda), conversa con su predecesor, Eduardo Duhalde, en 2003.AP

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Sobre la firma

Jorge Marirrodriga
Doctor en Comunicación por la Universidad San Pablo CEU y licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Tras ejercer en Italia y Bélgica en 1996 se incorporó a EL PAÍS. Ha sido enviado especial a Kosovo, Gaza, Irak y Afganistán. Entre 2004 y 2008 fue corresponsal en Buenos Aires. Desde 2014 es editorialista especializado internacional.

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