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Reportaje:

El dragón que se comió al gigante

La compra de los PC de IBM por parte de Lenovo demuestra el interés de Pekín por fomentar la salida de sus empresas al exterior

Ha llegado la hora de la globalización para los grandes grupos industriales chinos. Tras el acuerdo alcanzado hace un año por TCL para crear con la francesa Thomson el primer fabricante de televisores del mundo, ahora le ha tocado el turno a Lenovo. La compra de la división de ordenadores personales de IBM forma parte de la estrategia impulsada por Pekín para internacionalizar sus empresas en un mundo cada vez más global. Las compañías chinas invirtieron 33.200 millones de dólares, en cerca de 7.500 sociedades en más de un centenar de países, el año pasado.

El Gobierno va a facilitar el proceso de aprobación de inversiones foráneas. Cada vez habrá más operaciones como ésta

Cuando en 1984 11 técnicos de la Academia de Ciencias China fundaron en Pekín la compañía conocida hoy como Lenovo, probablemente no imaginaban que, justo 20 años después, el primer grupo informático chino, ya con más de 9.000 empleados, iba a comprar el negocio de ordenadores personales de una de las multinacionales más emblemáticas del sector, IBM. Probablemente, tampoco imaginaban que Lenovo se iba a convertir en el tercer fabricante mundial de PC, por delante de rivales japoneses como Fujitsu o Toshiba, que producen computadoras desde los años cincuenta. Y tampoco podían imaginar que la sede de la nueva empresa, controlada en gran parte por el Gobierno de este país regido por el Partido Comunista de China, estará en Nueva York.

Dos décadas de apertura y reforma han hecho todo esto posible. Pekín tiene ambición y prisa por que sus empresas se internacionalicen, y la apuesta ha sido fuerte. Lenovo se ha erigido del día a la mañana en un jugador global, al protagonizar la mayor adquisición llevada a cabo hasta la fecha por una compañía china en el extranjero. Pero, según los analistas, ahora tendrá que hacer frente a grandes desafíos, como rentabilizar el deficitario negocio de IBM, fidelizar a los clientes del gigante azul y acometer la integración de dos grupos con culturas empresariales completamente distintas, uno de los talones de Aquiles de muchas otras fusiones.

El pasado 8 de diciembre, un Liu Chuanzhi sonriente anunciaba en Pekín, en su calidad de presidente de la compañía asiática, la compra de la división de PC de IBM por 1.750 millones de dólares; de ellos, 650 millones en metálico, 600 millones en acciones y 500 millones en asunción de deuda. Lenovo multiplica así su negocio por cuatro, con una facturación conjunta de 12.000 millones de dólares, unas ventas de 11,9 millones de PC anuales y una plantilla de 19.200 personas, según datos de 2003. Además, se hace con una red comercial que alcanza 160 países, con la reconocida marca de portátiles Thinkpad y, quizás lo más importante, con la actividad de I+D del grupo estadounidense. También podrá utilizar durante cinco años la marca IBM -la tercera más apreciada del mundo, tras Coca-Cola y Microsoft- y que, según Interbrand, está valorada en 53.800 millones de dólares.

"El trato es beneficioso para las dos partes. IBM podrá centrarse ahora en actividades con alto retorno [como los servicios y los servidores]. Además, seguirá presente en el negocio de PC a través de la participación del 18,9% que toma en Lenovo por el pago en acciones. Y Lenovo podrá expandirse en los mercados internacionales con un nombre fuerte. Esta operación acelerará su presencia en el exterior", dice Jenny Chung, analista de Credit Suisse First Boston (CSFB).

El acuerdo proporciona a IBM un acceso privilegiado al mercado local y a la Administración. Pocos días después, la multinacional estadounidense anunció que ha creado una empresa mixta con China Great Wall Computer, en la que controla el 80%, para fabricar servidores informáticos en Shenzhen.

De Legend a Lenovo

Pero, ¿cómo ha llegado la empresa hoy dueña de los míticos PC de IBM hasta aquí? Lenovo inició su marcha en 1984, cinco años después de que Deng Xiaoping lanzara el país hacia el capitalismo, en China llamado "economía socialista de mercado". Liu Chuanzhi y otros 10 investigadores dieron a luz la empresa Bejing Legend en la Academia de Ciencias, que aportó los 200.000 renminbis (18.000 euros) del capital inicial. Comenzó vendiendo ordenadores IBM e impresoras HP, y en 1990 empezó a diseñar y fabricar sus propios PC bajo la marca Legend. En 1994, la compañía salió a Bolsa en Hong Kong, y para 1997 se había convertido en la marca de ordenadores más vendida en China, lugar que no ha abandonado desde entonces.

Pero la empresa tenía la mirada puesta en el exterior. En 2003 lanzó la marca Lenovo y el año pasado adoptó este nombre para el grupo con objeto de evitar problemas en el extranjero, donde el nombre Legend ya estaba registrado. Lenovo, con una producción de cinco millones de PC al año, y fábricas en Pekín, Huiyang (provincia de Guangdong) y Shanghai estaba lista para el gran salto.

La trayectoria de Lenovo es un claro ejemplo del ascenso que ha experimentado la economía china en las dos últimas décadas. Gracias a los bajos costes laborales, Lenovo ha logrado colocar en las tiendas un ordenador personal por 2.999 yuanes (273 euros) y se ha hecho con una clientela muy sensible al precio. Su camino hacia el éxito ha sido liderado por su presidente, Liu Chuanzhi, un ingeniero graduado en comunicaciones de radar en la universidad militar de Xian, en 1966, justo cuando el país se internaba en el caos de la Revolución Cultural. Desde 1998 es miembro de la Asamblea Popular Nacional. "Lenovo ha sido capaz de desarrollarse rápidamente gracias a las excelentes condiciones creadas por la política de reforma y apertura chinas y al estímulo y el apoyo de los líderes del Gobierno", asegura Liu en la página web de la compañía (lenovogrp.com).

La compra de IBM -que comenzó a negociarse hace tres años- supone un avance tremendo tanto de tamaño como de imagen para el grupo, que pasa de tener una cuota mundial del 2% al 7,2%, según la consultora Gartner, y refuerza su posición de líder en el competitivo mercado local. "Tras la operación, los consumidores chinos quizás estén más contentos. El efecto IBM será positivo y comprarán más ordenadores Lenovo", dice Chung.

Mucha competencia

A Lenovo le vendrá bien, porque la competencia en el sector es dura y el crecimiento de la compañía se ha ralentizado los dos últimos años en el mercado doméstico, lo que le ha llevado a entrar en el negocio de teléfonos portátiles. Los demás fabricantes también se benefician de la mano de obra barata local, e incluso HP se ha sumado a la guerra de precios y acaba de poner a la venta un PC por 3.999 yuanes (360 euros). Además, Lenovo estaba cediendo terreno en la región Asia-Pacífico, excluido Japón, donde ocupa el primer lugar, con una cuota del 12,6%. Lenovo tiene una cuota de mercado del 26,4% en China, seguido de los también chinos Founder (10,3%) y Tongfang (8,7%). Dell posee un 8,1%, IBM un 6% y HP un 5,2%.

Pero la digestión del gigante azul por el dragón rojo no va a ser fácil. "Los ordenadores personales se están convirtiendo casi en una materia prima, como los DVD y los CD, con un margen de beneficio muy bajo. Va a ser difícil darle la vuelta al negocio de IBM sólo con la ventaja de los bajos costes en China. Entre los grandes, sólo Dell consigue ganar dinero", dice Francis Lun, director general de Fulbright Securities. "Y los directivos tendrán que calmar las inquietudes de aquellos clientes de IBM que temen que los productos sufran ahora una pérdida de calidad. Éste será su mayor desafío", asegura desde Singapur Brian Ma, director asociado para Asia-Pacífico de la consultora IDC.

A ello hay que sumar, coinciden todos los expertos, la complejidad de integrar dos culturas empresariales muy diferentes. "Será muy difícil. Quizá uno de los pocos ejemplos donde ha sido un éxito la compra de una empresa por parte de otra extranjera sea la de Nissan por Renault", señala Lun. "Algunos empleados de IBM dejarán la compañía. Los directores de Recursos Humanos de Dell o Hewlett Packard no desaprovecharán la ocasión", afirma Ma. Además, las fusiones en el sector no han sido hasta ahora una historia de éxito. AT&T perdió una fortuna como consecuencia de su unión con NCR en 1991, y la adquisición de Digital Equipment por Compaq Computer en 1998, así como la posterior de HP a Compaq, fueron muy complejas y nunca dieron los frutos que se esperaban.

Sin embargo, el nombramiento de Stephen Ward, actual director general de IBM Sistemas Personales, como consejero delegado del nuevo grupo facilitará la tarea, aseguran. "Han hecho una cosa inteligente, y es que van a conservar la organización de IBM y situar la sede en Nueva York", dice Ma. "La integración de los negocios será dirigida por Ward, y esto facilitará el proceso. Y no hay que olvidar que Lenovo no es una empresa estatal en un sentido estricto. Sus directivos tienen una orientación bastante comercial", añade Chung, de CSFB.

El gran salto al extranjero

Pekín tiene la evidente intención de internacionalizar sus empresas. El objetivo es, por un lado, alcanzar acuerdos por los que China se asegura el acceso a recursos naturales y materias primas (petróleo y mineral de hierro, entre otros), necesarios para el funcionamiento de su hambrienta maquinaria industrial, como ha hecho Sinopec, y, por otro, tejer alianzas y comprar compañías que poseen marcas de prestigio, alta tecnología, modernos métodos de gestión y redes de distribución internacionales. Desarrollar éstos desde dentro requeriría un tiempo del que Pekín parece no disponer en su carrera por modernizar el país. En este segundo caso se sitúan la operación de TCL con Thomson o la de Lenovo.

Las empresas chinas han invertido 33.200 millones de dólares en cerca de 7.500 sociedades en más de un centenar de países hasta finales del año pasado, según el Ministerio de Comercio. Una tendencia que va a ir al alza. "Cada vez vamos a ver más operaciones como la de Lenovo. Es una cuestión de división del trabajo. China es muy fuerte en fabricación, y las empresas estadounidenses y europeas quieren recortar los costes de producción. Para ser competitivas en el mercado global, necesitan asociarse en lugar de competir hasta la muerte", dice Jenny Chung, analista de CSFB. Pekín ha anunciado recientemente que va a facilitar los procedimientos de aprobación de las inversiones en el exterior.

Según Francis Lun, director general de Fulbright Securities, se trata también de una cuestión de prestigio. "En el futuro veremos más compañías chinas salir al extranjero. En parte es una cuestión de orgullo. Quieren que sus grupos se conviertan en verdaderas multinacionales", dice.

Otra empresa de la región, la taiwanesa TPV Technology -controlada en un 25% por BOE Technology, de Pekín-, ha adquirido la división de pantallas para ordenadores de Philips por unos 269 millones de euros, según se anunció el pasado jueves. TPV se ha convertido así en el primer fabricante mundial de monitores para PC.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de diciembre de 2004

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