Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Úbeda, Patrimonio de la Humanidad

Podría escribir la carta más hermosa sobre Úbeda.

Escribir, por ejemplo: "Amo la Plaza de San Lorenzo de Úbeda, sus viejos árboles que cobijan y guardan secretos de nuestra infancia".

Pero escribo: Los han arrancado sin motivo cometiendo un atentado ecológico, destrozándola y sus responsables tienen nombre y apellidos.

Puedo describir una plaza, por ejemplo: "La Plaza de San Pedro de Úbeda es pequeña y silenciosa. Está junto a la iglesia del mismo nombre y surge en la noche y nos sorprende con su conmovedora belleza. Muchas noches respiré sus perfumes y la amé".

Pero escribo: Han vuelto a talar árboles, setos, losas colocando leones de hierro de pésimo gusto. Y sus responsables tienen nombre y apellidos

Puedo decir, por ejemplo: "La Plaza de Andalucía mantenía el encanto con sus jardines y zonas sombreadas, era un lugar de reunión para jóvenes y adultos".

Pero escribo: Está convertida en un espacio triste y solitario donde sólo respiran los vehículos en sus entrañas.

Puedo decir, por ejemplo: "Los responsables de urbanismo son personas capaces de mejorar su ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad"

Pero tengo que escribir: Los responsables de esta ciudad no son capaces de mejorarla, sino de degradarla.

Digo, por ejemplo: "Amo mi ciudad, siento su alma. Su rico patrimonio no consta solo de iglesias sino de rincones, plazas, calles, modos de vida que en parte nos pertenecen".

Pero escribo: Me han arrebatado sus encantos. Y digo estas últimas palabras con dolor, porque en días y noches como éstas yo la recorrí con mis pasos, y ahora la busco y la sueño en la distancia. ¡Qué corto ha sido el amor! y ¡Qué largo será el olvido!

No se contenta mi alma con haberla perdido y mi corazón la llama y grito: ¡Basta!

Gracias a Neruda por inspirarnos en este escrito y al mismo tiempo hacernos contener la rabia y la impotencia que sentimos ante los despropósitos que se están cometiendo en la ciudad monumental de Úbeda. Pero ¡No nos callarán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de diciembre de 2004