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La UE abrirá la puerta a Turquía aunque aplace la apertura de relaciones con Chipre

Francia exige que Ankara reconozca la existencia del genocidio sufrido por el pueblo armenio

Los ministros de Exteriores de la UE dejaron ayer vista para sentencia la decisión de iniciar negociaciones de adhesión con Turquía, prácticamente sólo a falta de que los jefes de Estado y de Gobierno de los 25 pacten la fecha los días 16 y 17. Ayer, el único escollo en la reunión de los ministros volvió a ser la exigencia a Turquía para que reconozca a Chipre, un socio del club con el que tendrá que negociar su entrada. Chipre precisó ayer que no busca un establecimiento inmediato de relaciones, aunque sí pretende que se produzca el reconocimiento antes de que se inicien las negociaciones de adhesión.

"Llegaremos a un consenso", aseguró antes de la reunión de ayer Bernard Bot, el ministro de Exteriores de Holanda, el país que preside la UE este semestre. Por la noche, Bot dijo haber encontrado "un amplio consenso", aunque "a falta de un par de flecos". Uno de ellos es Chipre. Los 25 siguen exigiendo que, antes de la cumbre del 16 y 17, Turquía actualice el acuerdo aduanero suscrito en 1973 con la UE, de forma que lo suscriba con los diez nuevos Estados de la Unión y, por tanto, también con Chipre, lo que, de facto, supondría el reconocimiento de este país.

Se evitaría así la surrealista situación de que los 25 abren la puerta a un país que no reconoce a uno de los socios. Más del 60% de los chipriotas desean que su Gobierno vete la apertura de negociaciones con Turquía, pero, consciente de que no puede hacerlo en solitario, su ministro de Exteriores, George Iakovou, aseguró que no contempla la amenaza del veto. "Preferimos no pensar en ello", dijo, para añadir enigmáticamente: "Veremos qué ocurre el viernes".

En la reunión ministerial, según personas asistentes a la misma, Iakovou comunicó a sus colegas que Chipre está dispuesto a esperar. Chipre quiere que Turquía restablezca relaciones con el Gobierno greco-chipriota antes de la apertura de negociaciones, lo que da un margen de varios meses a Ankara, que se sigue negando por el momento a actualizar el citado acuerdo aduanero. Los 25, no obstante, piden a Ankara que al menos haga un gesto al respecto antes de la cumbre europea y se comprometa a algo en ese terreno.

Francia aludió ayer a otro litigo de alta sensibilidad para Turquía. El ministro de Exteriores, Michel Barnier, pidió a las autoridades turcas que han "un esfuerzo de memoria y reconciliación con su historia" y reconozcan la existencia del genocidio armenio entre finales del siglo XIX y las dos primeras décadas del XX, caundo fueron masacrados centenares de miles de armenios.

Barnier hizo este comentario al resto de sus colegas, pero ninguno otro intervino al respecto, aunque Bot recordó que "se ha hablado de la cuestión" con el Gobierno turco. En todo caso, Francia exige ese reconocimiento antes de que Turquía entre en la Unión, algo que, en el mejor de los casos, no se producirá al menos hasta 2014. En el borrador de conclusiones de la próxima cumbre, se exige a Turquía que establezca relaciones normalizadas con todos sus vecinos de acuerdo con la legislación internacional.

Por encima de estos escollos, la apertura de negociaciones de adhesión con Turquía se daba ayer por hecha en Bruselas. "Tendremos un Consejo Europeo con buenas noticias", auguró el español Miguel Ángel Moratinos. "Existe voluntad para dar una fecha a Turquía". Para el ministro español, las conclusiones de la cumbre deben dejar claro que se trata de abrir negociaciones con el objetivo de que Turquía entre en la Unión. Es decir, sin mencionar un posible plan B o "asociación privilegiada" que contemplan el Partido Popular Europeo (PPE) o el Gobierno austriaco.

"Lanzar las negociaciones, a la vista de las reformas hechas por Turquía, va en interés de todos. Para nosotros, el objetivo es la adhesión. Toda edulcoración significaría la interrupción de ese proceso de reformas", declaró el ministro alemán de Exteriores, Joschka Fischer.

Pese a todo, y según una encuesta difundida ayer por el diario francés Le Figaro, el 67% de los franceses se opone al ingreso de Turquía, al igual que el 55% de los alemanes. El apoyo más claro se registra en España (65%), Italia (49%) y Reino Unido (41%).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de diciembre de 2004