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El juicio contra el jefe de Sendero Luminoso se suspende por segunda vez tras la recusación del magistrado

El juicio contra Abimael Guzmán y otros 17 cabecillas de Sendero Luminoso, la organización terrorista que le declaró la guerra al Perú en mayo de 1980 y que causó la muerte de más de 60.000 peruanos, no sólo no termina de arrancar, sino que se encamina a volver a foja cero.

Ayer se produjo la segunda suspensión del proceso en una semana, y esta vez no fue debido a los altercados producidos por los vítores "a los héroes de la guerra popular" de los asistentes, sino a la petición de que el presidente del tribunal, Dante Terrel, se abstenga de continuar en su puesto. Por otra parte, está pendiente la continuidad de los otros dos magistrados del caso. Para el lunes se prevé que se resuelvan estas cuestiones y comience por fin el juicio.

El fiscal del caso, Edgar Chirinos, respaldado por el recientemente nombrado procurador especial del Estado, Guillermo Cabala, solicitó a la sala que el juez Dante Terrel se aparte definitivamente del caso. Chirinos fue muy duro con Terrel. El fiscal llegó a decir que debía dejar la presidencia del tribunal por "decoro y delicadeza", pues su actuación durante la primera sesión del proceso a Guzmán "sembró dudas en la población sobre su idoneidad para manejar el juicio".

Conflicto de intereses

Cabala, por su parte, no sólo respaldó lo dicho por Chirinos, sino que añadió un nuevo argumento en contra del magistrado. El procurador especial sostuvo que Terrel debe abstenerse de conducir este juicio porque tiene un conflicto de intereses, debido a que defendió en el pasado -tal como el propio Terrel ha admitido- a dos inculpados por terrorismo que actualmente cumplen condena. Ninguno, por cierto, pertenecía a la cúpula senderista.

Terrel, por su parte, defendió su derecho a seguir en la presidencia de la sala, puesto que dijo que había jurado ante Dios defender la ley y que no tenía por qué retirarse del juicio contra Guzmán. Al parecer, Terrel es el único que quiere continuar con el proceso. Durante la sesión del viernes pasado, uno de los otros dos magistrados que integra la sala, Carlos Manrique solicitó no sólo su salida del tribunal colegiado, sino también la del tercer y último vocal de la sala, José Vinatea.

Manrique argumentó que su petición se basa en que, anteriormente, él había adelantado opinión sobre la responsabilidad directa de Guzmán y otro de los procesados en el juicio, en la ejecución de uno de los atentados más sangrientos de Sendero Luminoso en uno de los distritos residenciales de la capital peruana, conocido como el caso Tarata. Manrique arguyó, además, que su colega Vinatea también participó en el proceso en el que se juzgó este mismo caso. En respuesta, Vinatea ha pedido tiempo para pensar si debe retirarse del proceso.

Entretanto, en las afueras de la Base Naval del Callao, recinto donde se lleva a cabo el juicio, familiares de las víctimas del terrorismo, portando carteles con lemas como "No al terror" o "Exigimos que se retire la Corte Interamericana de Derechos Humanos", expresaban su rechazo a que Abimael Guzmán sea juzgado nuevamente. "Ya fue condenado a cadena perpetua. Que se pudra en la cárcel", decía uno de los manifestantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 2004