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Dos tercios de las empresas no mantienen ninguna relación con la Universidad

Una de cada tres compañías no confía en la enseñanza superior como motor de desarrollo

La Universidad española genera el 30% de la actividad de investigación y desarrollo, creó 116 empresas fruto de su actividad investigadora en los años 2001 y 2002 y ha publicado más del 60% de los artículos científicos de calidad. Sin embargo, dos tercios de las empresas no mantienen ninguna relación con la Universidad y una de cada tres no considera a esta institución como motor de desarrollo económico. Éste es el panorama de la relación entre los centros de enseñanza superior y las compañías que describe un estudio presentado ayer realizado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo.

En 2003, el 66% de las empresas no tuvieron relación con las instituciones de educación superior, frente al 34%. Pero, aunque la mayoría no haya establecido este contacto y financie menos del 9% de la investigación que desarrollan las universidades, el 84% de las compañías opina que la Universidad sí debería desempeñar el papel de motor de desarrollo económico, advierte el estudio. La Fundación Conocimiento y Desarrollo (CyD), presidida por Ana Patricia Botín y formada por una quincena de grandes grupos empresariales, presentó ayer este informe que analiza la contribución de las universidades españolas al desarrollo económico y social.

El estudio, que incluye una encuesta entre 450 empresas españolas, ha sido elaborado por 35 expertos de empresas y universidades. Éstos concluyen que es necesario "contar con sistemas de información más completos y homogéneos de la actividad que se realiza en las universidades"; incorporar "en mayor medida la enseñanza de habilidades y actitudes que posibiliten un mayor éxito en la inserción laboral de los estudiantes universitarios" y dotar a la Universidad de más "recursos, tanto económicos como humanos, para la investigación. Éstos son algunos aspectos que analiza:

- Financiación. En ese mismo año los gastos en I+D del sistema universitario español alcanzaron los 2.000 millones de euros lo que representa el 30,9% del total que España dedicó a ese capítulo. El desembolso de la universidad se sufragó con financiación pública específica para I+D en un 18,4% (una cifra que creció desde 1998 cuatro puntos). Menos recibieron de las empresas, un 8,7% (6,9% en 1998). El grueso del gasto lo afrontaron las universidades con fondos generales (subvenciones del Ministerio de Educación y de las comunidades autónomas) y con fondos propios. A pesar de su crecimiento, los gastos en I+D respecto al PIB de las universidades españolas se sitúan "significativamente por debajo de los países desarrollados", señala el informe.

A la vista de los datos, el estudio pide un marco estable que asegure unos recursos continuados. "Han de arbitrarse mecanismos transparentes y ágiles para gestionar los fondos públicos de investigación, que deben aumentar sustancialmente", advierte.

- Patentes. En informe resalta que en 2001 las universidades españolas presentaron 47 solicitudes de patentes frente a las 6.135 que sumaron las norteamericanas.

- Investigadores. La movilidad de los investigadores y una más "estrecha y eficaz" colaboración del sector empresarial serán tan fundamentales como la "implicación de los profesores en la creación de empresas y parques científicos y tecnológicos.

- Titulaciones. En el terreno puramente educativo, el informe recomienda la regulación "urgente" de las nuevas titulaciones universitarias, las que saldrán de la adaptación al sistema común europeo (los estudios de Grado y Posgrado).

- Universitarios. En España hay en la actualidad cuatro millones de personas en edad laboral que tienen título universitario, lo que supone un 5,4% anual acumulativo. El crecimiento de la población sólo explica un 0,9% de ese incremento. Los empleados con estudios superiores representan el 20% del total de trabajadores. Pero un 30% de ellos están ocupando puestos que no requieren la cualificación que ellos pueden acreditar.

Si la pregunta es ¿para qué estudiar tanto? una de las respuestas podría ser que los titulados superiores tienen una tasa de paro del 9,8% frente al 13% general.

Con todo, la presidenta de CYD, Ana Patricia Botín, recomendó ayer "revisar el modelo organizativo y de gobierno de las universidades", buscar una "mayor participación de los agentes sociales en la evaluación de las enseñanzas" y "aumentar la cooperación entre universidad y empresa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de noviembre de 2004