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VIOLENCIA EN ORIENTE PRÓXIMO

Decenas de personas mueren en tres atentados contra hoteles próximos a Israel

La explosión de un coche bomba derribó 10 de las 15 plantas del hotel Hilton de Taba, en Egipto

El terror volvió a sacudir ayer Oriente Próximo, que vive sin tregua desde hace días la más dura operación israelí en Gaza. Tres explosiones sacudieron ayer sendos enclaves turísticos en la península del Sinaí, en Egipto, a los que acuden miles de turistas israelíes. Al menos 30 de ellos perdieron la vida en el hotel Hilton de Taba, a escasos metros de la frontera con Israel. Minutos después, otras dos explosiones sacudieron locales turísticos de la zona frecuentados por israelíes. Israel llamó a sus ciudadanos a abandonar el Sinaí. En total, al menos 37 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas en un ataque dirigido aparentemente contra turistas judíos. Un grupo denominado Yama al Islamiya al Alamiya reivindicó el ataque.

Una enorme explosión provocada por un coche bomba a la entrada del hotel Hilton de Taba provocó el desplome de 10 de las 15 plantas de un ala del lujoso establecimiento. La primera versión apuntaba a que se había producido una explosión de gas, según llegó a decir la televisión pública egipcia. Pocos minutos después se aseguraba que dos suicidas habían hecho estallar sus cargas explosivas en el interior del hotel, junto a los depósitos de gas. "Escuché una fuerte explosión. La pared cercana a mí se derrumbó y la gente comenzó a correr. Había muchas bajas", aseguró un israelí a la radio del Ejército.

"La explosión fue en el exterior. Cuando salimos, vimos las tiendas y la pared interna del hotel derrumbada", dijo otro testigo. "Hay mucha gente tirada en el suelo. Mucha sangre y gente gritando", añadió otro transeúnte. Al menos 30 clientes perdieron la vida sepultados por los escombros. Más de un centenar de personas resultaron heridas.

Gran número de soldados y policías de fronteras de Israel se concentraron en el linde fronterizo con Egipto, aviones de la Fuerza Aérea despegaron tras la explosión y las primeras ambulancias cruzaron la frontera tras obtener permiso de las autoridades egipcias.

Pocos minutos después de la explosión en Taba, otros dos estallidos afectaron a los balnearios de Nueiba y Ras el Sultán, a escasas decenas de kilómetros al suroeste de Taba. Al menos siete trabajadores egipcios murieron en el segundo recinto hostelero, según informó la radio israelí citando a la policía egipcia. Los siete muertos se suman a los al menos 30 contabilizados en el hotel Hilton.

Fiesta judía

El momento elegido por los terroristas para perpetrar los atentados coincide con la fiesta de los Tabernáculos, que se celebró ayer, un día antes del comienzo del fin de semana judío.

El Gobierno israelí recomendó tras los atentados a todos sus ciudadanos que abandonaran el territorio egipcio, especialmente la península del Sinaí. Hace varias semanas, había aconsejado a sus ciudadanos que no viajaran a Egipto. A primera hora de la madrugada, 12.000 israelíes atestaban el puesto fronterizo de Taba. El Gobierno de Ariel Sharon pidió al Ejecutivo egipcio que permitiera a los israelíes atravesar la frontera sin cumplir los trámites administrativos. Según fuentes oficiales, un total de 61.000 ciudadanos de Israel estaban ayer en la península devuelta a Egipto tras los acuerdos entre el ex presidente Anuar el Sadat y el primer ministro israelí Menahem Beguin a finales de la década de los setenta. Las consecuencias de las explosiones se dejaron notar inmediatamente en la castigada franja de Gaza, donde el Ejército israelí ha desatado una operación de castigo en la que ya ha muerto casi un centenar de personas, casi la tercera parte de ellos menores de edad.

El silencio nocturno en la ciudad de Gaza sólo se interrumpió anoche por el sermón de un imán, que daba gracias a Alá por los atentados ejecutados en los balnearios del Sinaí. "Es la venganza por la Operación Días de Penitencia", clamaba el religioso musulmán. Y 20 tanques del Ejército israelí se adentraron en Gaza para sumarse a los 200 que ya se habían desplegado en este territorio ocupado.

Un grupo autodenominado Yama al Islamiya al Alamiya reivindicó el atentado en una llamada a la agencia France Presse. El movimiento agregó que con los atentados se trata de vengar las muertes de "mártires" en Palestina y en Irak.

La policía egipcia informó, dos horas después de los atentados, de que había detenido a presuntos implicados en las tres explosiones registradas.

No es la primera vez que ciudadanos israelíes sufren ataques en Egipto. En 1990, ocho turistas murieron tiroteados por disparos de unos enmascarados en las cercanías de El Cairo. Poco antes, en 1986, una diplomática murió a tiros en la capital egipcia.

Los israelíes han sido también víctimas de atentados en un hotel de Kenia de propiedad israelí en 2002. El mismo día, un misil fue lanzado contra un avión israelí, que pudo volar sin percance gracias a su sistema de seguridad.

Fuentes diplomáticas españoles aseguraron a Efe que esta madrugada no tenían conocimiento de que hubiera ciudadanos españoles entre las víctimas. Dos británicos sí resultaron heridos, y, según algunas fuentes, varios rusos también.

El ataque irrumpe en la campaña de EE UU

Los atentados de anoche en el desierto del Sinaí se produjeron a apenas tres semanas de unas elecciones cruciales en Estados Unidos, que el mundo entero contempla con gran expectación. Aprovechando precisamente que los dos grandes partidos de Estados Unidos, republicanos y demócratas, están enzarzados en una campaña histórica, el Ejército de Israel lleva a cabo desde hace una semana la más dura operación militar contra un campo de refugiados desde el inicio de la Intifada, hace cuatro años. En estos Días de Penitencia -como Israel ha llamado a esta operación- casi un centenar de personas han muerto en un campo de Gaza. Una tercera parte de ellos son niños.

La operación tiene lugar, sin embargo, después de meses de una calma inusitada en esta atribulada zona de Oriente Próximo. Mientras Ariel Sharon, el primer ministro israelí, intenta convencer a su partido y a la sociedad de la necesidad de retirar a los colonos de Gaza, lo cierto es que los grupos extremistas palestinos han conocido una situación de relativa tranquilidad, después de tres años muy sangrientos. En los últimos meses y en plena parálisis del proceso de paz, la agenda entre israelíes y palestinos ha estado marcada por esa retirada de Gaza y por la construcción de un muro con el que Israel quiere separar a los palestinos de Cisjordania. El asunto está en los tribunales de Israel y ha sido denunciado por el Tribunal de La Haya.

Los atentados de anoche en el desierto del Sinaí, donde veranean numerosos turistas israelíes, irrumpe violentamente en la campaña norteamericana y añade un nuevo nivel en el terror que sacude a la sociedad de Israel. El hecho de producirse en el exterior, dentro de las fronteras de Egipto, es un salto cualitativo inquietante. En estos momentos, Egipto está intensamente comprometida con Israel y con la Autoridad Palestina en el control de la frontera con Gaza, que según los planes de Sharon puede quedar sin control israelí.

En este contexto de un proceso de paz (la Hoja de Ruta) en coma, de israelíes y palestinos enfrentados a sangre en la franja Gaza, los atentados tendrán desde hoy un gran reflejo en Estados Unidos, que vive con especial sensibilidad la suerte de su gran aliado israelí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 2004

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