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La paz social se rompe en Bolivia

El Gobierno suspende la destrucción de cultivos de coca tras las protestas campesinas

Ni siquiera ha pasado un año desde que Carlos Mesa accediera a la Presidencia de Bolivia cuando se han producido duros enfrentamientos entre policía militar y cocaleros en la región de Chapare que han obligado al Gobierno de La Paz a suspender momentáneamente la erradicación de hoja de coca en zonas específicas de la región y, sobre todo, han roto la paz social que buscaba el Ejecutivo.

Dentro de 18 días se cumplirá un año de la constitución del actual Gobierno tras el levantamiento popular de octubre de 2003, que obligó a salir del país al entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, porque su administración negociaba la venta de gas natural a EE UU por un puerto chileno a pesar de la negativa ciudadana. Mesa, que tiene el apoyo mayoritario de los bolivianos, ha decidido por sorpresa suspender durante algunos días la erradicación de la hoja de coca después de una reunión con el líder de los cocaleros y diputado Evo Morales.

Varias acciones del Gobierno preocupan a "países amigos" en la lucha antidroga

La disposición afecta a Bustillos y San Pedro de Chapare, importante zona productora de hoja de coca destinada a la ilegal industria de la cocaína, donde el pasado martes se produjeron enfrentamientos con un saldo de un campesino muerto y 14 heridos, cinco de ellos militares. El ministro de la Presidencia, José Galindo, explicó que se han paralizado las tareas de erradicación mientras se investiga sobre el origen del choque entre militares y productores de hoja de coca.

El dirigente indígena Evo Morales señaló tras reunirse con Mesa en la Casa de Gobierno, que la medida es el único medio de pacificar la zona. Morales, que obtuvo el segundo mayor número de votos en las elecciones presidenciales de 2002, nunca antes había logrado -en los gobiernos de Jaime Paz Zamora, Hugo Bánzer, Jorge Quiroga y Sánchez de Lozada- una concesión similar. La suspensión de la erradicación ha disparado las expectativas de su partido, el Movimiento al Socialismo, ante las elecciones municipales del próximo diciembre.

Los productores de varias localidades de Chapare, donde se encuentran acantonados campamentos militares y de erradicadores de la hoja de coca, decidieron rodear los sitios e instalar "vigilias" con el fin de presionar para que se suspenda la erradicación de la hoja de coca, que Bolivia efectúa desde fines de la década de los ochenta para cumplir con un compromiso internacional y un acuerdo con su principal aliado en la lucha antidrogas: EE UU.

El Gobierno ha asegurado que la medida temporal no afectará la cooperación internacional. Sin embargo, varias acciones gubernamentales han motivado ya la preocupación de varios "países amigos", que participan activamente tanto en la lucha antidroga como la ayuda para sacar a casi el 70% de la población boliviana de la pobreza.

Empeñado en mantener la precaria paz social sobre la base de diálogo, el Gobierno ha intentado contemporizar con todos los sectores mediante avances y retrocesos en sus decisiones y en la presentación y retiro de proyecto de leyes del Parlamento.

Es el caso del sector de Hidrocarburos. El Gobierno presentó cuatro proyectos, el último de los cuales ha sido modificado por una comisión de parlamentarios, que espera cerrar esta semana su trabajo para presentar un informe al plenario de la Cámara de Diputados. Por lo aprobado, las empresas petroleras, entre ellas la española Repsol, están obligadas a cambiar de contrato en 180 días con el fin de devolver a Bolivia la propiedad del gas en boca de pozo. La resurrección de la empresa petrolera estatal puede levantar contra Bolivia una oleada de procesos judiciales internacionales en su contra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de octubre de 2004