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La 'fuga de cerebros' empieza en la escuela

Expertos de 35 países reunidos en Pamplona reclaman atención específica para los niños con alta capacidad intelectual

La fuga de cerebros comienza en la escuela y en España la cifra de niños con alta capacidad que carece de una atención curricular adaptada a sus necesidades es de más de 142.000, según las cifras aportadas por el Centro para Jóvenes con Talento (CTY-España) en el noveno congreso del Consejo Europeo para la Alta Capacidad celebrado en Pamplona.

Creado en 1987, el consejo ha reunido en la capital navarra a más de 200 expertos de 35 países que han estudiado el impacto de las nuevas tecnologías en el desarrollo educativo de los niños superdotados, un diagnóstico intelectual que sigue generando confusión y temor en muchos padres.

"No hay niños superdotados", indica Javier Tourón, presidente del Consejo Europeo para la Alta Capacidad y profesor de la Universidad de Navarra. "La superdotación es el resultado de un proceso continuo de aprendizaje que convierte la capacidad potencial de los alumnos en rendimiento. Si no hay bicicleta, no hay ciclista. Si no se busca el talento, no hay superdotado", explica gráficamente.

"El problema de la superdotación surge si no se atiende a tiempo"

Fundada hace tres años, las investigaciones de CTY-España entre la población escolar de Navarra han dado como resultado la existencia de un 2,28% de alumnos con un coeficiente intelectual igual o superior a 130 sobre una escala media de 100. Un 1% del alumnado alcanza un coeficiente de 135 y uno de cada 33.000 llega a 160. La realidad es que menos de un centenar de los casi 2.000 niños superdotados existentes en la Comunidad foral están identificados y reciben una educación acorde a sus capacidades.

Extrapolando los porcentajes acreditados de superdotación a la población estudiantil española matriculada en el curso 2002-2003 desde preescolar a bachillerato, el resultado es la existencia (desconocida para el sistema educativo) de unos 142.000 alumnos con alta capacidad, de los que poco más de 2.000 están identificados, a pesar de que España es uno de los países que desde 1995 mejor ha legislado la necesidad de atender a este alumnado especial.

El centro navarro es miembro del Center for Talented Youth International, surgido en la Universidad John Hopkins de Baltimore (Estados Unidos), y utiliza un cuestionario denominado SCAT (School and College Ability Tests), orientado a la detección del talento para el cálculo matemático y la competencia verbal. La Universidad norteamericana descubre anualmente a 10.000 niños con alta capacidad mediante este modelo, aplicado desde 1972.

La gran "asignatura pendiente" de los sistemas educativos es establecer procesos sistemáticos de identificación de altas capacidades intelectuales de los alumnos, según han reiterado los asistentes al congreso. "Los colegios deben proporcionar equipamientos y especialistas, algo que los padres no pueden ofrecer", ha señalado en las jornadas Joan Freeman, profesora de la Universidad de Middlesex (Reino Unido).

"El sistema tiene que ser proactivo", señala Tourón. "La escuela está orientada al alumno medio y organizada en función de la edad, y no de la competencia", añade el máximo responsable del consejo. "Por ello, el sistema debe fomentar ritmos distintos para estos alumnos". El consejo propugna la incorporación de itinerarios curriculares específicos dentro de los centros educativos. "El problema de la superdotación surge si no se atiende a tiempo", señala Tourón. El aburrimiento en el colegio, la falta de atención, la incómoda situación de saberse especiales conduce a veces a los alumnos al fracaso escolar o al desarrollo de actitudes de ocultación de su saber o comportamientos de inadaptación para no ser diferentes a los demás.

El Consejo Europeo para la Alta Capacidad insiste en que el principio de la igualdad de oportunidades "tiene que centrarse en el acceso a la educación, pero no en los resultados de ésta".

Los expertos han propugnado la necesidad de estudiar programas de admisión temprana en la Universidad y de estudios combinados instituto-universidad, y consideran que los agentes sociales y económicos y los poderes públicos deben implicarse en el fomento educativo inyectando fondos a través de la acción social de empresas y corporaciones y aprobando leyes que incentiven la inversión en este campo.

"El igualitarismo es pernicioso para el desarrollo de la alta capacidad y hace más daño a quienes no tienen recursos económicos que a las clases adineradas, que pueden sortear los obstáculos del sistema educativo por su cuenta", asegura Tourón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de septiembre de 2004