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Crítica:CRÍTICAS

Parodia deportiva

El talento no siempre va unido al gusto o a lo que diablos lleve a Ben Stiller a hacer tanta tontería. Los tiempos de Amigos y vecinos, Los padres de ella y Los Tenembaums han dejado sitio a vulgaridades como Y entonces llegó ella, Envidia o Cuestión de pelotas, en las que su capacidad de selección no ofrece duda, pues también es productor.

La intención radicaba en hacer una parodia de las películas deportivas (ésas que siempre terminan con un partido en la cumbre que se resuelve por un solo punto en una jugada filmada a cámara lenta), pero las competiciones de balón prisionero (sí, el de toda la vida) son tan largas que el filme se convierte en una muestra más de lo que pretende criticar. Además, el análisis de la cultura del gimnasio, los esteroides y el vacío mental no puede ser más burdo y facilón. Por sus características físicas e interpretativas, Stiller podría haber puesto su mente en ser el nuevo Jack Lemmon, Tom Hanks o Bill Murray, pero, a este paso, a lo máximo que va a aspirar es a ser el nuevo Chevy Chase.

CUESTIÓN DE PELOTAS

Dirección: Rawson Marshall Turber. Intérpretes: Vince Vaughn, Ben Stiller. Género: comedia. EE UU, 2004. Duración: 92 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de septiembre de 2004