Crónica:LA CULTURA DEL VINOCrónica
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Vinos de Navarra

La D.O. Navarra se encuentra al este de La Rioja y al noroeste de Aragón. En las zonas más septentrionales y montañosas del norte se distinguen tres comarcas: la Baja Montaña, donde se cultiva la variedad tinta garnacha sobre suelos de grava y caliza; Valdizarbe, cuyos suelos cretáceos ofrecen, en buenas añadas, vinos de más grado, pero muy finos; y Tierra Estella, donde se cultivan hoy algunos de los mejores viñedos blancos (chardonnay) y tintos (tempranillo, cabernet sauvignon, merlot).

En las comarcas más llanas del sur se distinguen dos áreas bien diferenciadas. La Ribera Alta constituye el corazón del viñedo navarro y predominan los suelos arcillosos (a orillas de los ríos) y calizos. Es menos lluviosa que la zona norte y algo más calurosa, lo que ofrece mejores condiciones para cultivar las variedades tintas. La Ribera Baja, zona ya más calurosa y seca, es el hábitat tradicional de las garnachas más intensas, cálidas y de tanino maduro.

Navarra es conocida por sus deliciosos rosados, especialmente elaborados a partir de la variedad garnacha. La especialización en rosados fue una primera palanca comercial para que el aficionado tomara conciencia de la existencia de esta denominación. Pero no debemos olvidar los tintos de Navarra que pueden elaborarse con la variedad garnacha, cuando se limitan los rendimientos, tintos nobles, de gran calidad, caracterizados por un tanino suave, confitado y dulce, que gusta mucho al paladar. A esta variedad se ha sumado hoy un número considerable de plantaciones de tempranillo, cabernet sauvignon y merlot que permiten elaborar vinos que, mezclados con la garnacha, aportan mayores posibilidades de crianza, reforzando la calidad de los mostos. En blancos se cultiva hoy en día, junto a la viura, la chardonnay.

En este conjunto ampelográfico no hay que olvidar la moscatel de grano menudo, más delicada y fina que la moscatel de grano gordo, o moscatel romana, que se cultiva en casi toda España. Navarra es actualmente uno de los últimos enclaves de esta variedad, con la que se elaboran excelentes vinos dulces.

Los cambios del viñedo han estado acompañados por la renovación de las bodegas. Se han mejorado y ampliado las instalaciones, sobre todo de bodegas privadas, aunque también algunas cooperativas se han sumado a la transformación. Se ha introducido tecnología de vanguardia, con tanques de acero inoxidable para fermentaciones a temperatura controlada, y se han rediseñado botellas, etiquetas y marcas.

Los resultados no se han hecho esperar. Al margen de los rosados, todavía de gran producción, se han conseguido tintos de gran clase que han despertado el interés de los expertos. Son vinos más frutales y, sobre todo, más variados y personales. Por el momento, el blanco le sigue a la zaga. En la actualidad, se pueden encontrar excelentes blancos jóvenes de chardonnay y de fermentación en barrica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de agosto de 2004.

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