Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El espionaje militar, implicado en las torturas de Abu Ghraib

El informe del general George Fay, adelantado en sus líneas básicas la pasada semana a través de varias filtraciones en medios de comunicación, acusa a soldados destinados en el espionaje militar y a empleados civiles de estar implicados en los casos de torturas y malos tratos.En los 44 casos de abusos detectados en la prisión de Abu Ghraib, dice el informe, hubo 27 soldados y empleados que deberían ser acusados por el papel activo que jugaron; otros ocho son criticados por no haber denunciado lo que estaba ocurriendo. Hasta ahora, solamente hay procesados siete soldados reservistas, que actuaban como policías militares, de los cuales uno se ha declarado culpable y ha sido condenado a un año de cárcel a cambio de cooperar en los procesos abiertos.

El informe del general Fay se centra en uno de los aspectos más controvertidos del caso de Abu Ghraib, el de la responsabilidad de los soldados y civiles encargados de los interrogatorios. La línea oficial del Pentágono mantiene que las torturas, humillaciones y malos tratos fueron hechos aislados que se debieron a la iniciativa sádica o gamberra de los reservistas procesados. La importancia del documento de Fay es la ampliación de responsabilidades al espionaje militar, la CIA y empresas privadas, y la recomendación de más procesamientos, aunque, en línea con los anteriores informes, no se sugiere que ningún alto mando comparezca ante un consejo de guerra. Pero las carreras de los criticados, según los expertos, sí sufrirán las consecuencias.

Igual que el informe del secretario de Defensa, James Schlesinger -en el que se culpó, directa o indirectamente, a los mandos en Irak y en Washington-, el de ayer criticó al general Ricardo Sánchez, ex jefe militar del despliegue en Irak, por no haber abordado los problemas previsibles en la cárcel y prestado la atención adecuada al caso. Además, reprocha la ocultación a los observadores internacionales de datos reales de los prisioneros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de agosto de 2004