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VIOLENCIA EN IRAK

Un periodista británico es secuestrado y liberado en menos de 24 horas en Basora

La mediación del líder chií Múqtada al Sáder fue determinante para el rápido fin del secuestro

James Brandon, un periodista británico de 23 años, fue secuestrado el jueves por la noche y liberado a primera hora de la tarde de ayer en Basora, capital de la zona controlada por las tropas del Reino Unido al sur de Irak. Brandon, que lleva un año en Irak como periodista independiente, había llegado el miércoles a la ciudad para preparar un reportaje para el Sunday Telegraph sobre el aumento de la violencia en la zona, que esta misma semana ha costado la vida a dos soldados británicos. Secuestrado por una treintena de hombres, fue liberado a instancias del clérigo radical chií Múqtada al Sáder.

El joven periodista había sido secuestrado a las once de la noche del jueves en el hotel Diafa, en el que se alojaba, al sur de Basora. La prensa vespertina británica publicaba ayer fotos de Brandon descamisado, con un pañuelo tapando una aparente herida en la cabeza y amenazado por un hombre que ocultaba su rostro con un pasamontañas. Cuando apareció a primera hora de la tarde de ayer, ya liberado, el periodista estaba aún muy tenso y con un ojo morado.

En una brevísima rueda de prensa en las oficinas de Al Sáder en el centro de Basora, Brandon explicó que sus secuestradores fueron violentos en un principio, pero "cuando se enteraron de que era periodista me trataron muy bien". "He sido liberado gracias al Ejército de Mahdi

[la milicia de Al Sáder], porque ellos han intervenido en las negociaciones con los secuestradores", dijo, aunque pareció reservarse para su diario los detalles de la peripecia. Brandon explicó que pensaba dejar Basora y tomarse unos días de vacaciones. "No me apetece que me secuestren otra vez", bromeó.

El secuestro de Brandon era un contratiempo para Múqtada al Sáder en un momento en que está negociando su salida indemne de la ciudad sitiada de Nayaf. Uno de sus portavoces había declarado a la BBC, horas antes de la liberación del británico: "No aceptamos estas acciones. Los periodistas son nuestros hermanos, nuestros amigos; ellos reflejan nuestras opiniones y hacen llegar nuestras voces a todo el mundo".

El secuestro de Brandon, aunque con final feliz, pone de relieve el deterioro de la situación en Basora, donde esta semana han muerto dos soldados británicos a manos de grupos radicales. Marc Ferns, de 20 años, perdió la vida el jueves al estallar una bomba al paso de una patrulla británica. Lee O'Callaghan, también de 20 años, había fallecido el lunes en un tiroteo con insurgentes fieles a Al Sáder. El padre de O'Callaghan pidió al primer ministro Tony Blair que retirara las tropas de Irak para que su hijo fuera el último británico que muriera en esa guerra.

El Reino Unido suele presumir de que las tácticas de su ejército, que busca más el contacto directo con la población local, dan mejor resultado que los sistemas más agresivos que emplean las tropas de Estados Unidos en otras zonas de Irak. Pero los conflictos y los estallidos de violencia no son infrecuentes en la zona de Basora. En marzo hubo graves enfrentamientos del Ejército británico con la población, que se había levantado en protesta por la falta de trabajo. En abril, 68 personas, la mayoría niños, murieron en varios atentados en Basora.

La tensión creciente en los últimos días ha obligado a suspender la elección de un nuevo gobernador para la ciudad, que tenía que haberse producido el pasado día 5 de este mes. La suspensión fue pedida por Múqtada al Sáder tras estallar la lucha entre su milicia y los americanos en Nayaf. Pero líderes civiles se quejan del creciente poder de los partidos religiosos, armados, que coartan a la policía y a la Administración local.

Por otra parte, un responsable del Ejército del Mahdi instó ayer en Basora a la Policía iraquí y a la Guardia Nacional a unirse a las milicias de Múqtada al Sáder para denunciar el ataque estadounidense contra la ciudad santa chií de Nayaf, según informa France Presse. También llamó a los miembros del antiguo Ejército derrocado de Sadam Husein a luchar junto a las milicias "si sus manos no están cubiertas de la sangre de los crímenes cometidos contra el pueblo iraquí". "O estáis con nosotros, o estáis contra nosotros", advirtió Ahmed al Maliky durante la oración del viernes en una calle de Basora, delante de la oficina de Al Sáder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de agosto de 2004