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EL FUTURO DE IRAK

El ministro de Justicia iraquí sale ileso de un atentado con coche bomba en Bagdad

El grupo de Al Zarqaui se atribuye la acción y llama "traidor apóstata" a Malik al Hasan

Varios voluntarios recogían ayer trozos humanos en bandejas y paquetes de cigarrillos. Para Abdulnaser Mohamed resultaba especialmente duro. Los restos de carne chamuscada pertenecían a cinco de sus compañeros del servicio de escolta del ministro de Justicia, Malik al Hasan, que salió ileso del atentado. "El suicida estaba aparcado en aquella acera y cuando nos vio llegar al cruce se lanzó contra nosotros", explicó el guardaespaldas. Fue el segundo atentado del día y el sexto contra un alto cargo del Gobierno en esta semana.

"El ministro se encuentra bien", declaró a los periodistas el coronel Mike Formica, del Ejército de Estados Unidos. Sus hombres llegaron pocos minutos después de que a las 8.45 una fuerte explosión resonara en el oeste de Bagdad. A menos de 500 metros de su vivienda, un coche bomba alcanzó la cola del convoy del ministro. De inmediato varios vehículos se convirtieron en una bola de fuego. El humo era visible desde Al Mansur, a un kilómetro en línea recta.

Las ambulancias evacuaron a ocho heridos de distinta consideración. Detrás quedó un socavón de varios metros de diámetro, tres todoterrenos calcinados y los restos humanos tanto del suicida como de los ocupantes del vehículo que fue alcanzado de lleno.

Los responsables de la carnicería se definen a sí mismos como resistentes, pero en Al Adel, un barrio donde muchos no esconden la nostalgia por el antiguo régimen, había indignación. Horas después, en una de las múltiples webs islamistas, un grupo cercano al terrorista jordano Abu Musab al Zarqaui se atribuía el atentado contra "el traidor apóstata" Malik al Hasan. El comunicado de Yamaat al Tauhid ual Yihad (Asociación para el Monoteísmo y la Guerra Santa) aseguraba que un voluntario de la Brigada de los Mártires había llevado a cabo la acción.

El atentado contra el ministro no fue el único de ayer. Otro coche bomba había estallado una hora antes frente a la sede de la Guardia Nacional en Mahmudía, a 30 kilómetros al sur de Bagdad. Hubo dos muertos y una treintena de heridos, seis de ellos guardias y el resto jóvenes que hacían cola para inscribirse como reclutas. Pero hubo decenas de artefactos explosivos más en diferentes puntos del país. Algunas fuentes señalaban que ayer se cumplía el 36º aniversario del golpe de Estado que llevó a los baazistas al poder. Hasta la caída del régimen de Sadam Husein, la fecha era fiesta nacional.

"¿Qué tienen contra los iraquíes? ¿Por qué nos hacen esto?", se preguntaba Husein Abdulhadi. "Si tienen algún contencioso con Estados Unidos, que se dirijan al Oeste y que lo libren en su territorio, pero que nos dejen vivir en paz", añadía llevándose las manos a la cabeza. Los insurgentes acusan de colaboracionistas a los miembros del Gobierno de transición y a todos los que trabajan con ellos porque consideran que están a las órdenes de Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 2004