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Fuerzas iraquíes y estadounidenses se enfrentan a tiros con los insurgentes en las calles de la capital

Sami Hasan aún no da crédito. Como reportero de la cadena iraní en árabe Al Alam, ha cubierto varios enfrentamientos de los insurgentes con las tropas estadounidenses, pero nunca imaginó que la batalla llegaría a las puertas de su casa, en la calle Haifa, en el centro de Bagdad. Eso es lo que sucedió ayer, y quienes no huían despavoridos presenciaron una película de acción en la que helicópteros de combate respondían a los lanzagranadas de los atacantes. Dos guardias civiles iraquíes perdieron la vida y otros fueron 10 heridos.

Horas después de los violentos enfrentamientos, ningún vecino estaba seguro de lo que había pasado. "Extranjeros", decían amontonándose. "Iraquíes, extranjeros; ¿quién sabe?", apuntaba Hasan. Habitantes de otros barrios de la ciudad aseguran que ese sector en torno a la calle Haifa, en la orilla occidental del Tigris, es un feudo baazista donde aún viven simpatizantes del antiguo régimen. La colonia de viviendas que jalona esa vía fue construida en los años ochenta para los funcionarios.

Fuentes policiales explicaron que los insurgentes atacaron un puesto de las fuerzas de seguridad iraquíes hacia las once de la mañana. Los policías respondieron y enseguida llegaron refuerzos militares norteamericanos y helicópteros. El tráfico quedó paralizado en un kilómetro a la redonda ante la desesperación de los automovilistas agobiados tanto por desconocer el origen de los disparos como por los 45º de temperatura.

No fue el único incidente violento del día. A las nueve de la mañana, tres fuertes explosiones sacudieron el centro de la ciudad. Enseguida, tres columnas de humo negro se elevaban desde la zona verde, área residencial próxima a la vivienda del primer ministro, Ayad Alaui. Seis personas resultaron heridas, incluida una mujer y su hija. "Quiero asegurar a mi pueblo y a la comunidad internacional que los criminales no sólo fracasarán, sino que desaparecerán", declaró Alaui a los periodistas poco después. Con anterioridad, la policía iraquí desactivó un coche bomba cargado con 800 kilos de explosivos aparcado junto a la mezquita de Al Imam, en el barrio de Karrada, también en la capital.

La cadena Al Yazira emitió anoche imágenes de un ciudadano filipino secuestrado por la guerrilla iraquí que amenaza con matar al rehén si el Gobierno de Manila no retira a sus tropas de Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de julio de 2004