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El Congreso avala el envío de tropas a Afganistán con un apoyo casi unánime

Zapatero anuncia una reforma legal para que el Parlamento apruebe las misiones en el extranjero

José Luis Rodríguez Zapatero consiguió ayer la práctica unanimidad del Congreso en una decisión histórica: someter a votación el envío de tropas a Afganistán y Haití. Es la primera vez en 27 años de democracia que se vota la salida de soldados a misiones en el extranjero. Todos los grupos, excepto IU, BNG, EA y Nafarroa Bai, que suman 9 de los 350 diputados, dieron su apoyo a la decisión del Gobierno socialista. Mariano Rajoy, en nombre del PP, atacó con dureza el comportamiento del Ejecutivo, que él entiende tramposo, pero apuntaló la posición de Zapatero y se lo recordó expresamente.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció además, en su primera intervención, el envío de un proyecto de Ley Orgánica de Criterios Básicos de la Defensa Nacional, de forma que en el futuro sea imprescindible el voto favorable del Parlamento para desplazar soldados a misiones en el extranjero. Luego matizó que esa reforma establecerá diversos grados de participación parlamentaria, según las misiones militares de que se trate, y que, por supuesto, quedará excluido el debate para una eventual acción militar en legítima defensa.

Zapatero justificó la decisión de aumentar el número de soldados españoles en Afganistán con dos grandes soportes: la coherencia con la postura que mantuvo desde que el Gobierno del PP decidió enviarlos y la legalidad internacional, que, repitió, avala la presencia militar en aquel país.

El presidente del Gobierno puso también en el frontispicio de su argumentación el hecho de que su Gabinete "está decidido a mantener la lucha contra el terrorismo internacional como una de las prioridades de la política exterior española, particularmente tras los ataques del 11 de marzo" en Madrid.

Por eso defendió que el apoyo de la comunidad internacional al proceso de transición política en Afganistán "es una condición imprescindible para evitar que este país pueda volver a convertirse en base y refugio del terrorismo internacional, como lo fue bajo el dominio del régimen talibán".

Zapatero se extendió en explicar con detalle en qué consistirá el despliegue militar: un hospital de campaña con quirófanos y hasta 50 camas para hospitalización, cuatro helicópteros y dos aviones de transporte C-130 Hércules, y todo ello con una unidad de apoyo de 135 efectivos. Además se desplegará en Afganistán un batallón ligero de Infantería durante tres meses. Zapatero volvió a repetir en la réplica a Rajoy que la misión tendrá esa duración y que será enviada una vez que se conozca el calendario electoral previsto en Afganistán. Durante el debate nadie mencionó la noticia conocida ayer de que las elecciones presidenciales en Afganistán, previstas inicialmente para septiembre, se retrasan hasta octubre y que no habrá, de momento, elecciones legislativas.

Junto con estos envíos, Zapatero anunció la retirada española de la llamada Operación Libertad Duradera, lo que implica repatriar la fragata Numancia y a sus 217 efectivos. En definitiva, y según el presidente del Gobierno, se prevé un aumento neto de la presencia militar en Afganistán con un máximo de 500 soldados, de manera que no rebasen los 1.040.

Por lo que respecta al destacamento de una misión humanitaria en Haití, Zapatero explicó que se enviarán fuerzas policiales, pero no precisó el número ni la fecha.

El líder de la oposición popular, Mariano Rajoy, llegó a la tribuna dispuesto a aguar el vino de la fiesta democrática que había anunciado Zapatero. Lo hizo acusándole, desde el primer minuto, de haber faltado a su palabra porque, según su interpretación, en su programa electoral y en la sesión de investidura se había comprometido a que el envío de tropas fuese una decisión parlamentaria, mientras que ahora, le reprochó, "trae una decisión que ya está tomada".

Además, Rajoy acusó a Zapatero de haber mentido porque el ministro de Defensa, José Bono, dijo en la Comisión de Defensa que el Gobierno no pensaba enviar tropas a Afganistán y, al día siguiente de las elecciones europeas, el 14 de junio, anunció lo contrario. En definitiva, según Rajoy, Zapatero "con ese esmero que pone en ocultar sus intenciones para no quedar mal ha engañado a los españoles y ha engañado a esta Cámara".

Con el debate ya muy avanzado, los diputados populares, con Rajoy ausente en ese momento, tuvieron que escuchar por boca del portavoz del Grupo Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que criticar la decisión del Ejecutivo de traer al Parlamento el debate y la votación era un ejercicio "políticamente desvergonzado". Rubalcaba, interrumpido en numerosas ocasiones con aplausos por los diputados de su grupo, negó que la postura adoptada supusiese ninguna rectificación puesto que hace dos años el Grupo Socialista apoyó expresamente el envío de tropas a Afganistán que ordenó el Gobierno popular. "No puede ser desmemoria, es desvergüenza política", les espetó una y otra vez.

Rajoy también había acusado a Zapatero de actuar con complejos y de tratar de ocultar que la misión en Afganistán conlleva serios riesgos, tantos como en Irak. Zapatero le respondió que la cuestión se ha "debatido y votado ante toda la nación" representada en el Parlamento, y aceptó que el riesgo existe, pero dijo que no es comparable al de las misiones en Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004