El Gobierno de transición

Alí Sistani apoya con reservas al Gobierno

El máximo líder chií de Irak exige al Ejecutivo "borrar las consecuencias de la ocupación"

Agencias
Nayaf / Bagdad - 03 jun 2004 - 23:59 UTC

El máximo líder religioso del chiísmo en Irak, el gran ayatolá Alí Sistani, expresó ayer su apoyo al nuevo Gobierno provisional, pero exigió que logre "borrar las consecuencias de la ocupación" del país en los últimos 15 meses y obtenga de la ONU pleno poder soberano. El respaldo de Sistani es decisivo para el nuevo Ejecutivo, dada su enorme influencia entre la comunidad chií de Irak, que representa el 60% de la población. Sus palabras coincidieron con nuevos combates entre tropas de EE UU y los milicianos del clérigo radical Múqtada al Sáder en las ciudades sureñas de Kufa y Nayaf.

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En un comunicado hecho público ayer en la ciudad santa de Nayaf, Sistani resaltó que el Gabinete del nuevo primer ministro, Ayad Alaui, "carece de legitimidad" al no haber sido formado tras la celebración de unas elecciones generales, pero consideró que "es un paso en la dirección correcta". "Esperamos que este Gobierno demuestre su valía, integridad y firme disposición para acometer los descomunales desafíos que tiene ante sí", añade la nota. Sistani enumera cuatro retos clave: restaurar la seguridad, proporcionar servicios básicos a toda la población, una nueva resolución de Naciones Unidas que garantice a Irak la plena soberanía y la celebración de elecciones libres el año que viene. "El nuevo Gobierno no tendrá apoyo popular hasta que demuestre con medidas prácticas y firmes que busca seriamente alcanzar esos objetivos", dice el comunicado.

En cuanto a la soberanía, el gran ayatolá dijo que debe ser total en los aspectos "políticos, militares, económicos y de seguridad". El encargado de este último apartado será el propio primer ministro, Ayad Alaui, que ayer fue designado director del comité ministerial responsable de la Seguridad Nacional. Alaui, un antiguo baazista respaldado por la CIA, que se volvió contra Sadam a finales de los años setenta, se reunió ayer con los máximos jefes militares de EE UU responsables de Irak, los generales John Abizaid y Ricardo Sánchez.

Por otra parte, el anciano líder liberal Adnán Pachachi, de 81 años, que renunció a presidir el nuevo Ejecutivo de transición ante la división que creaba su figura, declaró ayer a la cadena CNN que es "muy probable" que sea candidato en las elecciones previstas para enero de 2005. Entretanto, la violencia volvió ayer a hacer acto de presencia en varias ciudades iraquíes. La Embajada de Italia en Bagdad fue atacada con cohetes tipo Katiuska. Un transeúnte iraquí murió y otros cuatro fueron heridos. El personal de la cancillería resultó ileso.

Se trata del último ataque de una serie de atentados contra edificios diplomáticos de países de la coalición en la capital iraquí. Uno similar se produjo la semana pasada contra la Embajada de Australia. Una mujer iraquí murió, pero tampoco nadie del personal de la legación resultó herido.

En Kufa, próxima a Nayaf, al menos cinco personas murieron en diversos enfrentamientos entre tropas estadounidenses y milicianos leales al clérigo radical chií Múqtada al Sáder. Las escaramuzas se extendieron horas después a la vecina Nayaf. Estos combates se producen dos días después de que el Ejército de EE UU anunciara una tregua de 72 horas para permitir que los guerrilleros partidarios de Al Sáder abandonaran Nayaf, en el marco de un acuerdo para el cese de las hostilidades en las ciudades santas chiíes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 03 de junio de 2004.

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