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La dinastía Gandhi recupera el poder en India tras un inesperado vuelco electoral

El presidente Abdul Kalam acepta la dimisión del primer ministro Atal Behari Vajpayee

India, que presume de ser la mayor democracia del mundo, hizo ayer gala del poder de las urnas y propinó una clamorosa derrota a la coalición gobernante, que lideraba el BJP, un partido nacionalista hindú. El Congreso, el partido que desde la independencia de India (1947) dirigió casi ininterrumpidamente el país hasta 1996, resurgió de las cenizas en que lo sepultaron diversos escándalos de corrupción. Sonia Gandhi, nacida italiana, que en 1998 se hizo cargo del partido por cuya defensa su marido, Rajiv Gandhi, fue asesinado en 1991, dijo que el Congreso formará un Gobierno "fuerte, estable y laico".

El primer recuento oficial de votos atribuyó al Congreso y sus aliados en algunos de los 28 Estados de India un total de 215 escaños de los 539 que se escrutaban. La Lok Sabha (Cámara baja del Parlamento indio) tiene 545 diputados, pero en seis circunscripciones tendrán que repetirse los comicios por irregularidades. El BJP y sus aliados obtuvieron 188 escaños y los 136 restantes se los reparten una infinidad de partidos regionales y candidatos independientes.

Nadie se esperaba el tremendo vuelco electoral. De hecho, las buenas cifras de la economía y la bonanza de los monzones del año pasado (junio a septiembre) que han permitido unas espectaculares cosechas, llevaron a Vajpayee a adelantar las elecciones seis meses sobre la fecha prevista para beneficiarse de los logros alcanzados. "India brilla", fue la consigna elegida por Vajpayee para estas elecciones, craso error de cálculo, por que India sólo brilla para una minoría: la nueva clase media y las adineradas familias tradicionales, que no llegan ni al 20% de la población. Los cientos de millones de indios, el país tiene 1.050 millones de habitantes, que se han visto apartados de cualquier posibilidad de mejora y olvidados por la arrogancia del BJP optaron masivamente por pagarle con la misma moneda: ignorándolo.

"El Partido del Congreso tomará las riendas para asegurar que nuestro país se dota de un Gobierno fuerte, estable y laico lo antes posible", dijo anoche Sonia Gandhi en una multitudinaria rueda de prensa, minutos antes de reunirse a puerta cerrada con la plana mayor de su partido para decidir la jefatura del Gobierno y las alianzas necesarias para garantizar la investidura.

Sonia Gandhi, de 57 años, que se resistió a recoger la herencia política de su marido -una práctica muy extendida en Oriente cuando los líderes mueren de forma violenta-, aseguró en diversas ocasiones que si ganaba las elecciones no sería primera ministra. Dentro de las filas del Congreso y de sus aliados regionales también hay mucha gente que opina que "no está preparada" y a otros les produce una cierta incomodidad que una persona de origen italiano gobierne en India. Sin embargo, el arrollador triunfo alcanzado por la líder del Congreso podría instarla a dirigir el gobierno. Se espera que la decisión se anuncie en los próximos días.

El primer ministro Atal Behari Vajpayee, líder del BJP, reconoció la derrota y presentó la dimisión al jefe del Estado, Abdul Kalam, quien le pidió que permanezca en ejercicio hasta la formación del nuevo gobierno. Vaypayee, de 79 años, visiblemente cansado, no quiso hacer declaraciones a la prensa.

Las primeras palabras de Sonia Gandhi fueron para asegurar que seguirá su curso el proceso de paz con Pakistán entablado por Vajpayee. "Nosotros hemos apoyado constantemente el diálogo entre los dos países e hicimos un llamamiento [al Gobierno saliente] para que continuara con el proceso de negociación. Por tanto, no habrá cambios en esa línea", declaró.

En la victoria del Congreso ha jugado un importante papel la decisión de Rahul Gandhi, de 34 años, de concurrir a las elecciones. El hijo mayor de Rajiv y Sonia, ha fulminado a su rival en la circunscripción de Amethy, un pueblo del norteño Estado de Uttar Pradesh, por el que también se presentó su padre. Rahul obtuvo una diferencia de más de 100.000 votos sobre su contrincante.

Las elecciones indias, que han durado tres semanas, comenzaron el 20 de abril y estaban divididas en cuatro fases para permitir el traslado de las fuerzas policiales y garantizar la seguridad. La última fase fue el lunes y ayer se procedió a contar los los más de 380 millones de votos emitidos, el 56% de los 675 millones de indios con derecho a voto. El recuento fue muy rápido porque eran urnas electrónicas.

"La sorpresa ha sido enorme tanto en las filas del BJP como en las nuestras", declaraba por teléfono desde Nueva Delhi, Anil Matrani, encargado de las relaciones internacionales del Congreso

Subida de la Bolsa

La Bolsa que sufrió en las dos últimas semanas una caída superior al 6% ante la perspectiva, según los sondeos a boca de urna, de que se ningún partido lograra una mayoría clara, experimentó una marcada subida. La reforma económica de que se benefició Vajpayee fue iniciada por el Congreso, partido que ha repetido que proseguirá con la apertura y la adaptación de la economía india a los tiempos actuales. A partir de ahora, sin embargo, los beneficios de esa reforma tendrán que repartirse no sólo entre la clase alta sino también entre los 350 millones de indios que, según el Banco Mundial, están por debajo del nivel de pobreza, es decir, que sobreviven con menos de un dólar diario por persona. Es los que los dirigentes del Congreso llaman "reformas con cara humana".

Los grandes Estados del sur, sobre todo Tamil Nadu y Andrha Pradesh facilitaron la victoria del Congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2004