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LA POSGUERRA DE IRAK | Crisis en Washington

Kerry considera urgente el cese del secretario de Defensa

John Kerry, candidato demócrata a la presidencia de EE UU, se ha lanzado a criticar a George W. Bush con más intensidad que en sus últimas intervenciones. En plena tormenta del escándalo de las cárceles y con un panorama incierto sobre el futuro de Irak, Kerry ha declarado a varios medios que es urgente sustituir al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y que hay que aplazar los consejos de guerra a los soldados implicados en los abusos, porque la responsabilidad radica en el Pentágono y, en última instancia, en la Casa Blanca: "Desecharon la Convención de Ginebra, empezando con Afganistán y Guantánamo, para que el estatus legal y moral de los presos fuera, en el mejor de los casos, ambiguo", dijo.

En cuanto a los consejos de guerra, Kerry cree que deben retrasarse

[el primero está previsto para el próximo miércoles en Bagdad], porque se trata de "una reacción de pánico para tratar de demostrar a los árabes y al resto del mundo que vamos a resolver estos problemas inmediatamente; pero yo creo que hay que pensar en la cadena de mando". El Gobierno "no tenía un plan para ganar la paz y ahora los norteamericanos están pagando el precio".

Cambiar de política

Para Kerry, la absoluta necesidad del momento es cambiar de política en Irak, y eso pasa por la sustitución del jefe del Pentágono, una opción posible aunque haya dos conflictos abiertos al mismo tiempo (Irak y Afganistán). En su opinión, hay varias personas muy cualificadas para ocupar el puesto de secretario de Defensa. "¿Por qué habría que recompensar más de lo mismo? ¿Por qué habría que recompensar los errores de cálculo? Ha habido una equivocación tras otra y una arrogancia que ha hecho que se pierda el respeto y la influencia de EE UU en el mundo", dijo el senador a AP.

Marc Racicot, jefe de campaña de George W. Bush, acusó a Kerry de "explotar políticamente" la situación en Irak: "Es tremendo ver la facilidad con la que mete un momento importante para el país en el ciclo de la campaña electoral". La acusación fue rechazada enérgicamente por el senador, que recibe, desde sus propias filas, exactamente el reparo contrario, que no está alzando la voz lo suficiente para criticar al Gobierno.

A pesar de que Kerry aprieta el acelerador en respuesta a esas presiones, mantiene la prudencia, porque sabe que puede haber sensibilidades heridas si sus críticas se desvían hacia el Ejército, aunque fue muy preciso al señalar que los abusos y torturas no tenían nada que ver "con el 99,9% de las tropas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2004