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Reportaje:UN PAÍS DE CINE 2

'Rencor', la historia de una pasión por Miguel Albaladejo

EL PAÍS presenta, por 1,95 euros, el largometraje en el que debutó Lolita Flores

En esta película, quinto largometraje de su realizador, debutó como coprotagonista Lolita, hija de Lola Flores y, como ella, cantante. Fue también el primer filme en el que su realizador decide distanciarse del género de la comedia que hasta entonces, 2002, le había permitido conseguir lo más difícil: consolidar su reciente carrera como cineasta gracias a la aceptación popular y crítica de sus primeros filmes.

En su quinto largometraje, el director Miguel Albaladejo (Alicante, 1966) decidió abandonar provisionalmente el género de la comedia que le había proporcionado tan buenos éxitos (La primera noche de mi vida, Manolito Gafotas, Ataque verbal, El cielo abierto) como excelentes críticas: "Miguel Albaladejo es un director con mirada propia", escribió Méndez-Leite en Fotogramas: "Sus películas hablan de personajes poco tratados en el cine español, hombres, mujeres y niños de la clase media baja, que nuestras películas han marginado sistemáticamente en beneficio de los burgueses, los intelectuales o los marginales", opinión compartida por Alberto Bermejo en El Mundo: "Se agradece que el cine español dirija la mirada hacia gentes y ambientes distintos a los habituales, que de cuando en cuando el retrato de este país escape a los arquetipos reductores de la gente guapa y los jovencitos empastillándose en los locales de moda. Eso es lo que hace Miguel Albaladejo una vez más en Rencor, donde se aleja del tono de comedia que ha venido practicando en sus películas anteriores para acercarse a otro más grave, casi dramático, pero conservando en parte su oído para el ruido de la calle y una particularísima comprensión humorística del mundo".

"Un retrato sorprendente y corrosivo de las miserias humanas"

La introducción de elementos de humor fue justificada por Albaladejo al periodista Alex Montoya: "Más que de hacer un drama, tenía la necesidad de hacer una película distinta. No tengo la facilidad para la comedia de Elvira Lindo (coguionista de sus filmes anteriores)... Tenía ganas de construir una trama con un grupo de personajes que se manipulan entre ellos y que se acaban relacionando por esquemas estrictamente de poder. Creo que el sufrimiento sentimental de los personajes no es más que la punta del iceberg de dramas mucho más profundos. Aquí hay personajes con vidas muy interesantes, próximas a la delincuencia. Más que gente de clase baja son lumpen... Han tenido relaciones con la mafia, con la prostitución, con las drogas"...

Rencor cuenta la historia de una venganza, la de una fracasada cantante de chiringuitos de playa que se reencuentra con el hombre que la abandonó, un ladrón de poca monta, al que decide hacerle imposible su nueva vida. Aunque Mateo Sancho Cardiel en La butaca encontraba en la película "errores de guión y ciertas escenas fallidas", resumía que "Rencor consigue globalmente un resultado plenamente satisfactorio, que entretiene y emociona, que mezcla con sabiduría la tragedia personal con el desparpajo de todos los personajes para superarla a través de un humor genuino y nada pretencioso".

"Un retrato sorprendente y corrosivo de las miserias humanas", según Inma Garrido en Cinemanía, "que es también un acto de valentía por parte del cineasta al haber puesto el papel protagonista en manos de la inexperta (en lides cinematográficas) Lolita en la que se descubre una enorme actriz, intuitiva y visceral, que, incluso sin maquillar, impregna de honda amargura su capacidad de manipulación sobre los que la rodean".

Efectivamente, la interpretación de Lolita de "esa mujer apaleada y despechada, de una cantante de cuarta fila", según definición de la propia actriz, supuso un descubrimiento, "uno de los trabajos más sorprendentes, por impensados, que se recuerdan en el reciente cine español", en palabras de M. Torreiro, "porque lo que Lolita hace de la mano de Albaladejo es un auténtico recital de saber estar, de entrega, de controlada pasión, de frío arrebato. Así, de repente, se hace el milagro, y entre el olor a paella, a cerveza y sudor, a chiringuito de costa levantina, a sandías, a multitud abigarrada, a niños que berrean, a ese Mediterráneo de Serrat que suena en la voz de Lolita con sonoridades desconocidas, surge una de esas raras comuniones entre actriz y personaje, un chispazo de genio tan generoso como inopinado; un golpe de seducción que seguramente tendrá continuación..., y que nosotros la veamos". Todos los críticos secundaron tales elogios: "Lolita está enorme, gigantesca... La fuerza abrumadora que irradian sus gestos es espontánea y luminosa", según Sergi Sánchez en El Cultural. "Lolita, toda una revelación como actriz", en opinión de Boquerini. "Albaladejo puede sentirse orgulloso de haberse inventado uno de los mejores personajes del cine español de todos los tiempos", como dijo Méndez-Leite en Guía del Ocio. No fue, pues, extraño que Lolita se alzara con el Goya a la actriz revelación del 2002.

"Llevo con mucho orgullo que puedan hablar de Rencor como la película de Lolita, porque ella está muy potente", explicó Albaladejo: "Sólo me molestaría que eso dejara fuera al resto de actores", lo que el crítico Pedro Luis Pascual Lacal desterró en su comentario: "Albaladejo reúne a Lolita con tres actores de primera categoría que firman sobresalientes actuaciones, todas muy sólidas y llenas de intensidad. Así, Jorge Perugorría es Toni, un ladrón mediocre que parece haber hallado su lugar en las playas valencianas; Esther es la joven novia de Toni, interpretada con la naturalidad que dota a todos sus papeles Elena Anaya; y, por último, Mar Regueras es la mujer abandonada por Toni que entra en escena de nuevo en su vida con una sorpresa inesperada", lo que le hacía concluir al crítico que "Rencor es de esas películas que te hacen pensar, reír, emocionar e incluso -¿por qué no?- llorar; una película de las que dejan un regusto muy dulce al tener la sensación de haber vivido una historia real en su hora y cuarenta minutos de duración".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2004