Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA POSGUERRA DE IRAK | Los casos de torturas

Una soldado acusada de malos tratos dice que las órdenes las daban la CIA y agentes privados

El ex general Wesley Clark pide el desmantelamiento de la cárcel de Abu Ghraib

Uno de los muchos puntos importantes que el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, no quiso o no supo explicar en su doble comparecencia del viernes ante el Congreso fue el de la responsabilidad final de lo ocurrido: quién dio las órdenes, quién estaba a cargo de los interrogatorios, quién es responsable de un sistema en el que se producen esos abusos. "No teníamos normas", dice Sabrina D. Harman, reservista y policía militar, que asegura que mandos de inteligencia militar, responsables de la CIA y empleados privados "determinaban las reglas de los interrogatorios sobre la marcha".

Sabrina Harman, de 26 años y acusada, junto a otros seis policías militares, de los abusos y humillaciones, contó a The Washington Post, por correo electrónico y desde Bagdad, que los soldados encargados de los presos en la cárcel de Abu Ghraib no tenían ni instrucciones ni formación para tratar a los detenidos. "Los traían con la cabeza tapada y esposados. Nuestra labor era mantenerles despiertos, hacerles la vida imposible para que hablaran". Harman ha sido identificada, según el Post, como uno de los militares que posan tras una pirámide de iraquíes desnudos y amontonados; también está acusada de hacer fotos a un cadáver y de posar con él, y de colocar cables eléctricos en un preso que estaba de pie, con la cabeza tapada y sobre una caja, diciéndole que se electrocutaría en caso de caerse.

"Las personas que los traían" -dice Harman, refiriéndose a responsables de inteligencia militar, agentes de la CIA o empleados- "establecían como deberíamos tratarlos. Si los presos estaban cooperando, podían conservar su ropa y su colchón y tenían acceso a cigarrillos e incluso a comida caliente. Si no les contaban lo que querían, entonces se les quitaba todo hasta que

decidían".

La soldado añade que hasta dos meses después de haber sido acusada no leyó la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra. Su familia, como las de los restantes acusados, dice que Sabrina es incapaz de hacer daño a nadie y que tomó las fotos para documentar lo que se hacía en la cárcel. Las trajo a EE UU en un permiso, y su madre discutió con ella para que dejara de hacerlo. Después de la primera denuncia, investigadores militares hallaron las fotos en el ordenador y en un CD de la soldado. En el informe del general Antonio Taguba -que ha servido para dar a conocer el caso- se utilizan los testimonios y las declaraciones de Harman.

En Bagdad, Paul Bremer, responsable de la coalición, compartió ayer "la indignación de los iraquíes" y dijo que "habría que haber hecho algo antes". El ex aspirante a la candidatura demócrata a la presidencia Wesley Clark pidió ayer que se desmantele la cárcel de Abu Gharib, como un gesto "real y simbólico" de contrición.

Bush: casos aislados

En esta situación -una de las peores que George W. Bush ha vivido desde que llegó a la Casa Blanca-, el presidente insistió ayer en que los abusos se han debido a "la perversa actuación de unos pocos". Esas prácticas "son una mancha en el honor y la reputación de nuestro país". Bush es consciente, como todo el mundo que escuchó el viernes a Rumsfeld, de que quizá lo peor está por llegar, pues hay "muchas más fotos y vídeos". Pero no está claro qué va a ocurrir, porque el jefe del Pentágono advirtió: "Si se dan a conocer, la situación va a empeorar".

Puesto que la situación del jefe del Pentágono es difícilmente empeorable, habría que interpretarlo como un aviso destinado a Bush, que está a menos de seis meses de las elecciones y con sondeos en los que empieza a manifestarse la pérdida de confianza de la opinión pública, una marea que puede ser imparable si el escándalo de los malos tratos polariza el resto de las críticas. Según el último sondeo de Associated Press, el activo hasta ahora más importante de Bush (política exterior y guerra contar el terrorismo) sólo es apoyado por el 50% de la población, cinco puntos menos que en abril. "Están siendo unas semanas difíciles", admitió ayer el presidente en su mensaje semanal por radio.

Además de los vídeos y las fotos que están por verse y de que el Comité Internacional de la Cruz Roja habla de "abusos sistemáticos" y no de hechos aislados, el problema para Bush pude venir también de la propia investigación. El senador republicano Lindsey Graham, advirtió ayer de que las torturas y abusos podrían incluir violaciones y asesinatos.

Por otra parte, el diario británico Daily Mirror publicó ayer en primer página una nueva imagen en la que se ve a un soldado británico fotografiando a un iraquí ensangrentado en un vehículo militar. Por tercera vez en una semana, este tabloide insiste en dar a conocer testimonios contra soldados pertenecientes al regimiento Queen's Lancashire, acusándolos esta vez de haber elaborado discos compactos con las torturas para conservarlas grabadas en como recuerdos de su paso por Irak.

Por su parte, el diario londinense The Independent publica el testimonio de un ex prisionero iraquí que afirma haber sido golpeado en la nuca, el pecho y las partes genitales por soldados del mismo regimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de mayo de 2004