Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:ESTRENOS

Monstruos, SL

Al remover las tumbas literarias de Bram Stoker y Mary Shelley, el aquí guionista, director y productor Stephen Sommers conjura a Drácula, Frankenstein e incluso al Hombre Lobo (Jekyll y Hyde están de paso) en una licencia diabólica atractiva sólo si estuviese justificada. A Sommers le bastó con un único mito en La momia, donde humor y aventura congeniaban. Pero este anacrónico (des)encuentro de ficción entre la cuadrilla transilvana y el cazamonstruos de turno recuerda demasiado al actual Real Madrid: da miedo, sí, pero con tantos galácticos del terror, no queda sitio para el juego, para un argumento convincente que desengrase la colección de sustos caros y de peleas entre vampiros, licántropos y otros engendros. Sin el toque autoparódico que la historia reclama, exento del rigor de otros encuentros imposibles como Asesinato por decreto (Holmes y Jack el destripador) y falto del misterio de un guión sólido; queda el vértigo por el vértigo, y una sociedad mal explicada de monstruos que ahogan la trama. Que el sabio doctor Van Helsing se convierta en un 007 vestido de Indiana Jones en connivencia con una sociedad secreta politeísta con sede en las catacumbas vaticanas demuestra que el filme sigue más la hortera senda de La liga de los hombres extraordinarios que el camino de perfección del Drácula de Coppola.

VAN HELSING

Dirección: Stephen Sommers. Intérpretes: Hugh Jackman, Kate Beckinsale, Richard Roxburgh. Género: aventuras de terror. EE UU, 2004. Duración: 132 minutos.

Por eso no sorprende ver a Elena Anaya cumplir con creces con los bellos mordiscos que le reclaman en un alargado filme de entretenimiento resultón en el que los sobrevalorados efectos especiales cantan La cabalgata de las valkirias. Entre tinieblas de cómic facilón, la interesante reflexión sobre la dualidad héroe / villano del protagonista se chamusca en la hoguera fatua a la que nos condena Sommers.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 2004