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Alitalia se precipita hacia la suspensión de pagos con pérdidas de 250 millones este año

La compañía aérea Alitalia se precipita hacia la insolvencia. Ha acumulado en lo que va de año unas pérdidas de 250 millones de euros (en todo 2003 fueron de 373 millones), en caja quedan sólo 200 millones y el principal accionista, el Estado italiano, no puede aportar más capital porque lo prohíbe la UE. El consejo de administración de la compañía se reunirá hoy jueves para estudiar una posible intervención de la empresa por parte del Gobierno, con el nombramiento de un administrador-comisario. Más allá de la vía Parmalat aparece el fantasma de la quiebra y la liquidación de la empresa.

De los accionistas privados, minoritarios, no puede esperarse nada. Se van lo más deprisa que pueden. Desde enero, el valor de las acciones ha caído un 22%. El martes hubo que suspender temporalmente la cotización, tras un desplome que rozó el 20%. Y ayer Alitalia dejó de cotizar. Air France y KLM, las compañías fusionadas que deberían absorber algún día la sociedad italiana, según un acuerdo firmado el pasado año, tampoco están en condiciones de ayudar: la fusión a tres, insisten, sólo será posible cuando Alitalia sea privatizada. Por el momento, nadie tiene el menor interés en comprarla.

La última recapitalización de la compañía se produjo en 2002. El Estado inyectó 1.400 millones, una ayuda que Bruselas permitió con la condición de que fuera la última que se hiciera. Agotado ese recurso, la única opción que resta al Gobierno de Berlusconi es la de imponer un plan de viabilidad muy drástico, que incluiría el despido de al menos 10.000 de los 22.000 empleados, la eliminación de las rutas más deficitarias y confiar en que aparezca un inversor muy generoso. Si eso falla, Alitalia dejará de volar.

Insolvencia

La declaración de insolvencia y la suspensión de pagos serán legalmente posibles en 40 días, si el consejo las solicita hoy. Entretanto, los aviones tendrán serias dificultades para despegar. Las petroleras no cobran desde hace meses y amenazan con dejar de suministrar combustible. Los aeropuertos, sobre todo los de Milán y Roma, figuran también en la lista de acreedores, con reclamaciones que, en el caso romano, rondan los 10 millones. Y los empleados, que la semana pasada protagonizaron varios días de huelga sin preaviso ni servicios mínimos, amenazan con paralizar todo el transporte aéreo en Italia.

Los sindicatos presentaron el martes ante el Gobierno y los directivos de la empresa un plan de viabilidad alternativo, que fue desestimado porque, según la dirección, "no se basaba en cifras reales". Los líderes de los tres grandes sindicatos nacionales se mostraban ayer escépticos sobre el futuro de la empresa. "Este Gobierno siempre opta por rehuir sus responsabilidades, veremos en Alitalia cosas terribles", declaró Guglielmo Epifani, secretario general de la CGIL.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de mayo de 2004