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TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO GOBIERNO

Mohamed VI invita a Zapatero a trabajar juntos contra el terrorismo

El rey marroquí insta al presidente a combatir el integrismo y el racismo

La luna de miel hispano-marroquí sigue adelante. El rey Mohamed VI envió ayer un efusivo telegrama de felicitación al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, en el que le invita a luchar juntos contra el "integrismo y el terrorismo", según la versión en francés difundida por MAP, la agencia de prensa oficial marroquí. La versión en castellano, dada a conocer por la misma agencia, añade la palabra "racismo" a los fenómenos que hay que combatir en común, en alusión al temor de las autoridades de Rabat a que la participación de marroquíes en los atentados del 11-M provoque animadversión en España hacia su comunidad.

La agencia distribuyó el texto íntegro del mensaje real para poner así de relieve el aprecio del que goza en palacio el nuevo presidente español. En marzo también publicó íntegramente la felicitación de Mohamed VI por la victoria electoral del PSOE y un amplio resumen de la conversación telefónica que el soberano y el líder socialista mantuvieron poco después.

Con motivo de la investidura, el monarca alauí traslada a Rodríguez Zapatero "sus deseos más sinceros de plena salud, felicidad y éxito en el ejercicio de su noble misión (...) en la realización de las aspiraciones y de las grandes esperanzas suscitadas por usted, hombre de Estado prudente y digno de la valiosa confianza depositada en su persona por la mayoría del pueblo, el Parlamento y por el Rey".

Mohamed VI expresa a continuación su "gran satisfacción por nuestro profundo entendimiento, nuestra fuerte voluntad política y nuestra firme determinación para inaugurar una nueva era en nuestras históricas relaciones seculares (...)". Los objetivos de la "asociación estratégica" que se propone establecer con España serán "la seguridad global y el progreso común en el marco de nuestro firme apego a los nobles valores de buena vecindad, fraternidad humana, libertad, democracia, solidaridad, paz y lucha contra cualquier forma de violencia, odio, integrismo y terrorismo".

"Animado por mi deseo de concertarme directamente con su persona (...), aspiro a reunirme con usted durante su próxima visita a Marruecos y me alegraré entonces de poder conversar del conjunto de los asuntos bilaterales, regionales, internacionales (...)", concluye el mensaje. Durante el debate de investidura, Zapatero anunció, el jueves, que viajaría a Marruecos "en los próximos días".

Marruecos ha sido tradicionalmente el destino elegido por los presidentes del Gobierno para su primera visita al extranjero. En diciembre de 2001, en plena crisis diplomática hispano-marroquí, Zapatero se desplazó a Rabat, donde conoció a Mohamed VI. El Gobierno señaló entonces que, con su iniciativa, el líder socialista perjudicaba los intereses de España.

La cordialidad manifestada por Mohamed VI con el nuevo presidente contrasta con los malos modales con los que se despidió del anterior Gobierno. La entonces ministra de Exteriores en funciones, Ana Palacio, se desplazó, el 18 de marzo, dos veces a Tánger para ser recibida por el monarca. Por la mañana se le aplazó la cita porque llegó diez minutos tarde. Cuando regresó por la tarde, a la hora indicada, se le canceló porque el soberano estaba ya esperando al jefe de Estado mauritano.

La "nueva era" empieza también con el revelo del embajador en Rabat, Fernando Arias-Salgado, que será sustituido por Luis Planas, ex consejero de la Junta de Andalucía. Planas, de 51 años, que no es diplomático de carrera, es considerado como un embajador político, por lo que el Ejecutivo socialista marca, con su nombramiento, su intención de elevar la relación con Marruecos. Arias-Salgado fue acusado, en febrero de 2002, de haber fomentado un bulo informativo con el que se pretendía perjudicar a Felipe González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de abril de 2004